Reflexiones personales en tiempos revueltos

por Carlos J. García

Carlos J. García | ¡Como se nos ha puesto el panorama nacional! En estos quince últimos días he comenzado a escribir artículos que a la hora siguiente ya quedaba, como noticia, atrasados, y ¡venga! a empezar de nuevo. Algo había pasado y me tentaba la noticia a escribir sobre ella. La vivienda…, el cínico espectáculo Mari Carmen…, la acampada de Sol…, extraños decretos con demasiadas prisas y en fin de semana; la intentona fallida de aprobarlos de manera inmediata (como si no hubiesen tenido tiempo en los 9 años, si no me equivoco, de gobierno). El lio monumental que se ha montado por el   voto de “los nietos” … demasiadas tentaciones, como para no caer en todas ellas.

Sin olvidarme de la ¿sorpresiva? convocatoria de elecciones; las polémicas surgidas por presentar los proyectos rechazados por el Parlamento a la Comisión Permanente del Congreso con el argumento que el Parlamento votó en contra de “la gente”, (este concepto de “gente” merece una reflexión aparte). Seguimos con un anuncio de huelga, la resaca de la invasión de Ceuta y el dictador marroquí pidiendo el voto para el actual Gobierno; follones con las amenazas a jueces (a saber quién o quiénes lo ordenaron) … y seguro que me he olvidado algo. En una palabra, asuntos para hablar de ellos y no aburrirse que se suceden con tanta velocidad que al día siguiente la noticia queda obsoleta. En una palabra, que se “me acumuló el chollo” y uno ya va mayor.

Lo que me queda claro de estos quince días es que aburridos durante este mes y medio no vamos a estar; creo que más bien quedaremos hartos hasta que las urnas dicten sentencia. Aunque también tengo el pálpito (no sé si les ocurre lo mismo a Vds.) de que corremos el riesgo de acabar un poco hartos de gritos, insultos y sobre todo de amenazas y este camino solo nos lleva a un estado de indolencia que considero es peligroso y, sobre todo, penoso. Nada me alegraría más que estar equivocado.

Entre tanta “carta para elegir” al final me decanté por algo que me provocó de manera especial que escuché en la radio. Era un reportaje sobre la acampada de Sol. Oí unas entrevistas realizadas a alguno de los “acampados” que les preguntaban, entre otras cosas por qué estaban acampados… si tenían trabajo… y cuestiones simples de sus vidas. Me sorprendieron no tanto las respuestas como la extrema convicción en ellas; sobre todo la de una chica que su voz le delataban unos 25 años de edad. Resulta que a la pregunta de si trabajaba, ella respondió muy categórica que no porque” no había pedido nacer” y que por tanto está viva y en la tierra contra su propia voluntad, por lo que “el Estado tenía obligación de mantenerla, darle vivienda y alimentarla”. Al igual que la de esta chica, con otras variables, había respuestas parecidas como ¿por qué he de trabajar?  Por parte de unos 5 o 6 entrevistados. La verdad es que me quedé atónito y triste.

A la vez que escuchaba las entrevistas, me vino a la cabeza una especie de dibujo (como aquellos en los que había que unir los puntos) de los diferentes perfiles de pobreza. Si a lo escuchado en la radio lo unimos a las altas tasas de pobreza que sufrimos en España, los datos de la encuesta Pisa y otros factores que seguro se imaginan, creo que mi dibujo está muy cerca de lo que ocurre y camino de entender que la bolsa de pobreza aumenta complicando toda la vida social un poco más y así se comprende mejor lo que está pasando en España y en buena parte de Europa. Y, añado yo, la falta de vivienda y la marginación ayudan a aumentar la pobreza, y resulta que hemos creado un círculo vicioso, No podemos olvidar que la falta de vivienda es la autopista hacia la marginación. El resto lo pueden adivinar y la historia es una fuente excelente para que reflexionemos.

En esta asignatura social que tanto desconocemos, estamos fracasando y todos somos culpables. Aunque los gobiernos son los primeros responsables. España, como país, no puede sentirse contenta ni tampoco puede consentir que se consoliden mecanismos de subvenciones que por su abuso, generan pobreza. Los españoles y nuestro Gobierno hemos de ser conscientes de que ocupamos el décimo lugar en índices de pobreza de la Comunidad Europea, la misma que nos califica de cuarta potencia económica. Tenemos que poner soluciones y con mucha urgencia porque algo falla y tendremos que reflexionar. Dudo bastante que estos asuntos salgan en los debates políticos de manera seria durante estos días de campañas electorales y estén contemplados en sus diferentes programas.

Deberíamos tener en cuenta que las políticas y los hechos solo se pueden valorar si han sido eficaces cuando comparamos el principio con el final… Si en general estamos mejor: bien; si no es así pues… mal. Un ejercicio sencillo para reflexionar sobre, entre otras cosas, la vivienda porque las soluciones de oferta y demanda son más fáciles de encontrar, solo dependen de buenas voluntades.

Creo que tendremos un mes y medio lleno de aventuras, anécdotas, tensiones y más de una lágrima. Toda una tragicomedia. Pero muy seria.

Muchas gracias por la paciencia de leerme y hasta la próxima.

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