
Julia M.ª Dopico Vale y Pinheyro | Establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas cada 15 de octubre desde 2008 se celebra el Día Internacional de las Mujeres Rurales con la finalidad de reconocer la función y contribución decisiva de las mujeres rurales e indígenas en la promoción del desarrollo agrícola, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza en el campo ya que las mujeres representan alrededor del 40 % de la fuerza laboral agrícola a nivel mundial, aunque paradójicamente mantienen menor acceso a la propiedad de la tierra, a la tecnología y a los servicios públicos. Algo más que significativo y que reseña la connotación implícita de una marcada diferencia.
A lo largo de la historia las mujeres han sido el pilar fundamental y casi siempre invisible de la agricultura y de la economía. Desde la Prehistoria ellas eran las encargadas de la recolección de frutos, raíces y semillas, haciéndose conocedoras de los ciclos de las plantas y asentando las bases de la agricultura, si bien su labor se valoraba‒ y sigue valorándose‒ como una “ayuda” a las cuestiones del hogar, sin recibir por tanto salario propio, titularidad de la tierra o reconocimiento legal.
Tras las dos Grandes Guerras y tras las guerras civiles, cuando los hombres eran reclutados para ir al frente, eran las mujeres las que mantenían la producción agraria y por tanto la subsistencia; no sólo de los pueblos, sino de la humanidad, puesto que del cultivo de la tierra y del mar provienen los productos que nos regala la Pachamama para que vivamos todos.
En Galicia esta jornada se conmemorará con muchos y diversos actos institucionales: mesas redondas, encuentros organizados por asociaciones locales y entidades del medio rural… y en Ferrol, el 16 de octubre, se celebrará un acto en el Teatro Jofre en el que además de leerse la Declaración Institucional del día Internacional de las Mujeres Rurales se presentará el libro “As do Molido. As angueiras invisibles das mulleres rurais de Ferrol” escuchándose también la música das Cantareiras de Gradaille y la del Real Coro Toxos e Froles junto a la actuación de Mundo Danza. Un merecido homenaje a la labor inconmensurable de todas estas grandes mujeres.
