
Julia M.ª Dopico Vale de Pinheyro | Es difícil ser indomable; resistirse ante la opresión física, intelectual, lo adverso o a la dopamina, la “molécula de la recompensa” que domina estos tiempos nuestros. Antes la cosa era diferente. La guerra era la guerra, como bien supo Espartaco, el rebelde que eligió la muerte antes de someterse a los romanos; Nelson Mandela, que pasó 27 años preso durante el apartheid en Sudáfrica sin renunciar a sus ideales; Sócrates, que prefirió la envenenada cicuta antes de retractarse de la verdad; Galileo Galilei, que probó la inquisición manteniendo aquello de Eppur si muove; Juana de Arco, la campesina que lideró el ejército francés hasta ser quemada en la hoguera o María Pita, la heroína asediadora de la flota inglesa capitaneada por Francis Drake; Las “Heroínas de Sálvora” que tras hundirse el vapor Santa Isabel‒ el “Titanic Gallego”‒rescataron a más de 50 náufragos o Breogán, envuelto en la bruma del mito y la realidad, fundador de Brigantia y constructor de la Torre de Hércules o los numancios, que desafiaron a Roma durante más de 20 años. Un ejército de leones.
Resistencia numantina como es frecuente en los verdaderos artistas que conocen que crear es ir más allá de lucir en la pasarela del escenario: Rembrandt, Van Gogh, Beethoven, Bach, Paganini, Liszt, Stravinski…Lou Reed, Prince, Sinead O´Connor, Janes Joplin, Little Richard, Tina Turner, Louis Armstrong, Compay Segundo, Atahualpa Yupanqui, Rod Stewart…y poetas soberbios como Walt Whitman, Gabriela Mistral, Alfonsina Storni, Pessoa, Baudelaire, Rosalía, Lorca, Espronceda, Miguel Hernández, Antonio Machado, Shakespeare, Molière…¡en fin!, un “sin fin” que a día actual parece haber finalizado.
Y digo que sólo parece. Pero el “Espíritu Indomable” de hoy es epígrafe que otorga la Real Filharmonía de Galicia a dos conciertos que tendrán lugar esta semana dentro de la temporada y que serán el día 5 en el Auditorio de Santiago y el 6 en el Teatro a Fundación de Pontevedra, presentando la obra del compositor finlandés Magnus Lindberg, figura esencial de la música sinfónica de las últimas décadas y del que escucharemos el Concierto para violín núm. 1 de Lindberg con Roman Simovic como solista y después la Sinfonía núm. 7 en Re menor, Op. 70 de Dvorak. Bajo la dirección de Baldur Brönnimann se podrán escuchar estos compases de lenguajes diferentes pero significativos en el espectro sinfónico actual. Alea iacta est. A disfrutar de la música.
