La tragedia, en el escaparate

por Sara Méndez

Sara Méndez | Hoy por la mañana he subido al autobús, como todos los días, he abierto mis redes sociales, como todos los días, he navegado por la página web de El País, como todos los días y he abierto una noticia detrás de otra, como todos los días. Pero hoy no es un día como otro cualquiera, porque, aunque mi rutina sea la misma, la vida de otras personas ya ha cambiado para siempre.

He pensado en todas las vidas y situaciones de las personas que se subieron ayer a ese tren, y en cómo su existencia o la de sus seres queridos se ha parado en seco. He pensado en la gente que se ha acercado a ayudar a los afectados y a sus familias, y, sobre todo, en el trauma psicológico que generan estas tragedias para los afectados y en la consternación tan extensa que nos dejan.

Me he bajado del bus, como todos los días.

No pienso decir que soy una afortunada por montar en tren o en cualquier otro tipo de transporte, no pienso escribir un “es que montarme en un tren no debería darme miedo”.

Son afirmaciones que me he encontrado en mis redes sociales durante todo el día de ayer y me he cansado. Me parece un mensaje con un trasfondo muy hipócrita y egoísta, pues decir (justo ayer) que siempre piensas en lo afortunado que eres cuando te subes y bajas del tren simplemente esconde un afán de protagonismo en cualquier situación, aunque esta implique ser una desgracia. Esconde la “buena intención” de tu mensaje en una capa de soberbia y egocentrismo en la que terminas hablando de TÚ caso en un momento en el que más de 60 personas ya han perdido la vida.

Viendo esto y muchos otros mensajes del estilo me he dado cuenta de que, aunque la mayoría consigamos empatizar con las víctimas de un suceso no somos capaces de hacerlo sin intentar encontrar un culpable para “desmontar” la historia. Está claro que no es un error banal, no es algo pequeño que haya generado una simple discusión, es una situación y un desastre garrafal que ha acabado con la vida de casi 70 personas, ha dejado a más de 100 heridos y muchos aún siguen desaparecidos y está claro que ya hemos vivido con lo de ayer dos accidentes de alta velocidad en menos de un año y todos pensamos por igual que hay muchas cosas que han fallado.

Sinceramente, y viendo todas las noticias, vídeos de TikTok y demás contenido en redes he llegado a la conclusión de que no se debería culpar sin saber aún toda la información, aunque por supuesto personas como el Ministro de Transportes, Óscar Puente, por el cargo que posee deba tomar cartas en el asunto. Es preocupante ver como sectores de la sociedad ante una tragedia del estilo siguen buscando enfrentarnos y generar un odio extremo cuando la única desgracia es que aún haya personas debatiéndose entre la vida y la muerte, desaparecidos, y fallecidos.

Por supuesto que no hablaré de mi caso ni diré que soy una afortunada cada vez que puedo subir al tren porque mi caso aquí no importa, ya que, por suerte, no sé lo que es ver como una desgracia tan devastadora puede acabar con la vida de muchas personas, romper familias y crear imágenes que ningún ser humano merece tener que ver.

Dejemos de hablar de las historias poniendo como ejemplo nuestro caso. Esta historia tan sólo tiene unos protagonistas, unas vidas que siempre estarán marcadas por lo sucedido.

Mañana volveré a subirme al autobús, como todos los días, y entraré a la universidad, pues nosotros seguiremos con nuestras vidas y rutinas. Pero todos los PROTAGONISTAS de esta historia siempre desearán poder volver atrás y bajarse en su parada.

También te puede interesar