
Enrique Barrera | Ferrol necesita con relativa urgencia suelo industrial, y más aún cuando la empresa china MG ha manifestado que busca un emplazamiento para fabricar un modelo de furgoneta en un radio de quince kilómetros del puerto de Ferrol. En este artículo les daré mis motivos para defender que hay que olvidarse de Mandiá y apostar por San Pedro de Leixa.
El “futuro” polígono de Mandiá todavía no ha empezado a andar. No tiene delimitado el ámbito, un trámite necesario para hacer el proyecto sectorial. Tampoco se ha iniciado la compra de terrenos ni se han hecho las prospecciones obligatorias para saber si hay patrimonio arqueológico, algo más que probable en esta parroquia tan parecida a la de Esmelle. Además, existe una oposición vecinal que defiende un modo de vida amenazado por este proyecto. Poner en funcionamiento un polígono industrial de un tamaño respetable es un trabajo que puede llevar tranquilamente tres años.
La única explicación que encuentro para esta apatía es que, como el Partido Popular viene pidiendo elecciones desde hace años y seguramente creían que Pedro Sánchez dimitiría, no han considerado oportuno empezar a trabajar en estas cuestiones. Ha resultado ser una estrategia fallida y contraria a los intereses de nuestra ciudad, que no puede dejar escapar estas oportunidades.
La alternativa obvia es San Pedro de Leixa por una razón evidente: esta fase de tramitación y estudio ya se ha hecho. Este polígono es de la sociedad Suelo Empresarial del Atlántico (SEA), un organismo dependiente del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, lo que da un plus de confianza a los inversores chinos. Su gerente es la ferrolana Beatriz Sestayo y, tras invertir 4 millones de euros en comprar terrenos, ya se dispone de 1.000.000 de metros cuadrados brutos, de los que la mitad serán para proyectos industriales y de logística, y una cuarta parte para equipamientos. Aunque para lograr la unidad parcelaria se ha ofrecido a los propietarios una permuta de terreno, ahora mismo se dan las condiciones para empezar a urbanizar.
No debemos olvidarnos del polígono de Río do Pozo, que dispone de 300.000 metros cuadrados para ofrecer, pero esta opción no es tan sencilla como parece a simple vista por razones que me ahorraré comentar en este artículo. Son nuestros vecinos y les deseo lo mejor, pero sería más justo que las tasas e impuestos de las empresas ingresen en las arcas ferrolanas, porque, como todos sabemos, nuestra ciudad tiene la injusta desventaja de que las instalaciones de Navantia y de la Armada están exentas de tributar.
