
El obispo de Mondoñedo-Ferrol, Fernando García Cadiñanos, ha participado en el congreso «Derecho, economía y migraciones», celebrado en la isla de São Vicente, en Cabo Verde, donde ha trasladado la visión de la doctrina social de la Iglesia sobre los movimientos migratorios y la necesidad de abordar este fenómeno desde una perspectiva que vaya más allá de sus consecuencias económicas.
Durante su intervención, el prelado defendió que las personas migrantes no deben ser consideradas únicamente en función de su contribución al mercado laboral o a la economía de los países de acogida, sino como seres humanos con necesidades, derechos y aspiraciones que deben ser atendidos.
García Cadiñanos también aprovechó su estancia en el archipiélago africano para reconocer la contribución de la comunidad caboverdiana a la diócesis de Mondoñedo-Ferrol, tanto en el ámbito profesional como en la vida de sus parroquias y comunidades cristianas.
Una visión de las migraciones centrada en las personas
El obispo explicó que su aportación al encuentro estuvo centrada en los principios de la doctrina social de la Iglesia, que plantea una aproximación integral al fenómeno migratorio. Frente a los análisis que se limitan a valorar los efectos económicos de la inmigración, García Cadiñanos defendió la importancia de reconocer la dignidad de cada persona y de favorecer sus posibilidades de desarrollo. «He podido aportar la visión que la doctrina social de la Iglesia hace sobre las migraciones, que no se fija solo en el mero dato económico para instrumentalizar a las personas que vienen», señaló.
El prelado insistió en que la atención a quienes abandonan sus países de origen debe partir del reconocimiento de su condición humana y no exclusivamente de su utilidad económica. En este sentido, recordó que la doctrina social de la Iglesia invita a descubrir que quienes migran «son personas, personas que llegan y personas a las que hay que cuidar, y personas a las que debemos ayudar a desarrollarse».
Esta perspectiva, según explicó, responde a la dimensión integral y universal que la Iglesia atribuye al desarrollo humano y que considera fundamental a la hora de abordar los movimientos de población.
El reconocimiento a la comunidad caboverdiana de Mondoñedo-Ferrol
Uno de los aspectos más destacados de las palabras de Fernando García Cadiñanos fue su agradecimiento a las personas procedentes de Cabo Verde que forman parte de la sociedad y de las comunidades cristianas de la diócesis. El obispo quiso poner de relieve que su contribución no se limita al trabajo que desempeñan, sino que también se manifiesta en la participación religiosa y en la vida cotidiana de las parroquias. «Mi aportación también ha servido para agradecer la riqueza que, sobre todo los caboverdianos, estáis haciendo en nuestra diócesis de Mondoñedo-Ferrol», manifestó.
García Cadiñanos subrayó que esa aportación debe valorarse «no solo desde el punto de vista laboral, sino también desde el punto de vista espiritual y desde el punto de vista de nuestras comunidades cristianas».
Con estas palabras, el responsable de la diócesis quiso reconocer el papel de la población caboverdiana en el territorio diocesano y agradecer su presencia en las comunidades de acogida. «Gracias también por vuestras presencias y por vuestra aportación», expresó.
Un viaje para conocer la Iglesia de Cabo Verde y reforzar los vínculos
La participación en el congreso también ha permitido al obispo de Mondoñedo-Ferrol acercarse a la realidad de la Iglesia católica en Cabo Verde y conocer de primera mano algunas de sus comunidades. García Cadiñanos destacó la acogida recibida durante su estancia en el país y expresó su deseo de que estos contactos contribuyan a fortalecer las relaciones entre ambas comunidades eclesiales. «Estos días me están sirviendo para conocer un poquito más esta Iglesia, esta Iglesia de Cabo Verde, para sentirme también acogido por esta Iglesia», explicó.
El prelado manifestó igualmente su esperanza de que el encuentro sirva para mantener y ampliar los vínculos existentes. «Ojalá que nos ayude a contribuir a seguir reforzando los lazos que nos vinculan», añadió.
Desde São Vicente, Fernando García Cadiñanos cerró su mensaje con un saludo dirigido a las comunidades diocesanas, después de unos días dedicados al intercambio de experiencias y al acercamiento a la realidad eclesial de Cabo Verde.
