
Marcos López Balado | Vale, igual llamar “gran estafa” suena un poco a reclamo para llamar la atención y que leáis el artículo, pero quédate y analízalo conmigo… porque no está muy lejos de la realidad el título.
El pasado 7 de septiembre, Pedro Sánchez se subió a un escenario a presentar en persona el portal de Casa47, la nueva entidad estatal de vivienda (que no es sino la refundación de SEPES, la vieja sociedad estatal de suelo). La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez García, lo había anunciado unos meses antes, en diciembre de 2025, con una frase que da para enmarcar: «esta es la infraestructura que va a sustentar el derecho a una vivienda digna como quinto pilar del Estado del Bienestar». Nada menos.
Hablamos de contratos de vivienda que podrían llegar hasta los 75 años, renta topada al 30% de los ingresos, criterios objetivos y transparentes para la adjudicación… Vamos, que podría estar mejor o peor, pero que se anticipaba cosa de calado para intentar cambiar el mercado de la vivienda en alquiler.
Sobre el papel… todo muy bien. Pero, como decía, quédate conmigo… empezaré por destacar que el portal tiene un total de 638 viviendas para toda España. En serio, el problema de la vivienda… pilar fundamental del estado… ¿se arregla con 638 viviendas para toda España?.
Probablemente te suene tan ridículo como a mi, pero no es cosa de hacer apreciaciones a ojo. Buscando a alguien fuera de sospecha en estas apreciaciones, el Banco de España calculaba en su informe de septiembre de 2025 un déficit de vivienda de 700.000 unidades, por lo que esta “solución” no llega para cubrir el 0,10% de las necesidades. Si fuera un tema menor hasta sería gracioso.
Pero la cosa no queda aquí, porque el propio Banco de España concentraba la mitad de esas 700.000 viviendas necesarias en Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante y Málaga. Adivinad cuantas de las 638 viviendas disponibles están en esos lugares. La veis venir seguro… cero.
Por autonomías, cero en Madrid, cero en Canarias, en Baleares, cero en Aragón, Murcia, Extremadura, Castilla León, Castilla la Mancha, Cantabria, País Vasco o Andalucía. Cero. Cero patatero. Casi la mitad de la oferta (el 45%) está en pueblos de menos de 10.000 habitantes y el 83% en municipios de menos de 50.000.
Pero vayámonos a lo que tenemos al lado de casa. ¿Qué tenemos en nuestra comarca?
La comarca de Ferrolterra, Eume y Ortegal tiene un total de 21 ayuntamientos, para los que hay la friolera de 17 inmuebles disponibles, repartidos entre Ares (8) y Cedeira (9). A ver, que a Madrid le ganamos de goleada, no lo vamos a negar, pero tampoco parece una cifra para tirar cohetes.
Y ojo, que no es solo de mirar cuanta vivienda hay disponible sino en que condiciones se puede acceder a ella, porque resulta que el piso más barato es de 350€ por 40 metros cuadrados y el más caro de 705€ para un piso de 120 metros. A ver… una ganga no parece. Y más aún si tenemos en cuenta que son propiedades del “banco malo” de las que no pudo deshacerse en más de una década.
Llegados justo a este punto, me hallo ciertamente anonadado. Resulta que llevamos años oyendo que los precios están caros, no por una carencia en la oferta, muy inferior a la demanda, sino porque los malvados tenedores de viviendas especulan y ponen precios muy altos… y resulta que llega un organismo público con el objetivo de acabar con ese régimen… y pone los mismos precios que el resto. Para mear y no echar gota.
Pero bueno, alguien podría pensar “a ver, por lo menos 17 familias de las menos favorecidas podrán acceder a una vivienda, no arregla el problema, pero ayudará”. Pues no, de eso nada. Resulta ser que los requisitos de ingresos para acceder a las viviendas se mueven en un rango medio que va desde los 16.800€ a los 63.000€ netos (después de los descuentos de IRPF y Seguridad Social), en función de la vivienda, por lo que aquellas personas que cobren el salario mínimo (17.094€ brutos, sin los descuentos de IRPF y Seguridad Social), o menos, van a quedarse lejos de poder acceder estas viviendas “sociales”.
Visto todo esto, me gustaría que llegásemos entre todos a alguna conclusión que pueda ser aceptada por todo el mundo, independientemente de su sesgo político.
Las viviendas disponibles son pocas, muy pocas. Muy mal repartidas geográficamente, lejos de los sitios donde hacen falta y, encima, no son precisamente baratas. Ninguna de ellas viene de las decenas de miles de viviendas que el Gobierno lleva varios años prometiendo que va a construir, sino que vienen de un “banco malo” creado hace casi 15 años para absorber los activos tóxicos de ciertas entidades bancarias. Y encima con unos requisitos de acceso que excluyen precisamente a quienes se podría pensar que eran los destinatarios de este programa.
Si no fuera que es un drama, el chiste se contaría solo. ¿Qué más podemos decir? Todo apunta a que estamos ante una acción de propaganda a unos pocos meses del final de la legislatura.
Ahora que cada uno le ponga su título a todo esto, yo ya puse el mío arriba. ¿A que no era tan exagerado?
