
La sección primera de la Audiencia Provincial de A Coruña juzgará entre este lunes 26 y el miércoles 28 de octubre de 2026 a un vecino de Ferrol acusado de quebrantar una orden de alejamiento, maltratar, violar e intentar matar a su expareja en una vivienda de la localidad coruñesa de Ares. La Fiscalía y las acusaciones solicitan para el procesado penas que suman entre 27 y 32 años de cárcel por una batería de delitos en el ámbito de la violencia de género.
El relato del Ministerio Fiscal detalla un calvario de agresiones continuadas que comenzó tras saltarse una orden judicial de protección dictada en junio de 2025, la cual le prohibía comunicarse con la víctima o aproximarse a ella a menos de 300 metros. A pesar de la restricción, el acusado contactó por teléfono con la mujer y pactó un encuentro con la intención de hablar sobre un juicio por malos tratos que se iba a celebrar la semana siguiente.
Una espiral de violencia física y agresión sexual
De acuerdo con el escrito de acusación, los hechos delictivos se desencadenaron durante la noche del 1 de julio en el domicilio donde se citaron. Tras iniciar una discusión, el hombre le arrebató el teléfono móvil a su expareja con el fin de revisar sus conversaciones privadas y comenzó a propinarle bofetadas. Posteriormente, la agredió sexualmente con penetración vaginal y bucal, ignorando la negativa expresa y los llantos de la mujer.
Lejos de cesar, el ensañamiento continuó al día siguiente cuando la víctima intentó abandonar la vivienda. El acusado la retuvo por la fuerza, destrozó su terminal móvil para impedir que solicitara auxilio y volvió a golpearla con puñetazos, patadas y mordeduras.
Intento de homicidio y retención armada
La gravedad de la situación alcanzó su punto álgido cuando el procesado la agarró del cuello con intenciones de asfixiarla y estampó repetidamente su cabeza contra la pared, provocando que la mujer perdiera el conocimiento durante varios minutos. Tras esto, la arrastró hasta el balcón del inmueble, donde trató de arrojarla al vacío por encima de la barandilla.
El escrito fiscal añade que el hombre, armado con dos cuchillos, amenazó de muerte a las demás personas presentes en el domicilio. Utilizó las armas blancas para presionar el abdomen y el cuello de su expareja, causándole heridas punzantes en una pierna.
Intervención de la Guardia Civil
El cautiverio terminó gracias a que los testigos intimidados lograron escapar de la casa y alertaron de inmediato a la Guardia Civil. Al percatarse de la llegada de las patrullas policiales, el acusado intentó huir de la escena trepando desde el balcón hacia el tejado del edificio, momento en el que fue interceptado y detenido por los agentes.
A consecuencia de este grave episodio de dominación y violencia, la víctima sufrió numerosas lesiones físicas y padece un trastorno de estrés postraumático severo. El imputado se encuentra en situación de prisión provisional comunicada y sin fianza a la espera del dictamen judicial
