
Navantia, la italiana Fincantieri y la francesa Naval Group han dado un nuevo paso en la cooperación industrial europea en materia de defensa naval con la firma del acuerdo de consorcio correspondiente a la segunda fase del programa European Patrol Corvette (EPC2).
El acuerdo se ha formalizado este miércoles, 4 de noviembre, durante la celebración de Euronaval 2026 en París, una de las principales citas internacionales de la industria naval militar.
La ceremonia contó con la presencia de representantes de la Organización Conjunta de Cooperación en Materia de Armamento (OCCAR), organismo encargado de coordinar el programa desde 2022.
En la firma participaron el consejero delegado de Fincantieri, Pierroberto Folgiero; el presidente de Navantia, Ricardo Domínguez; y el presidente de Naval Group, Pierre Eric Pommellet.
La iniciativa permitirá avanzar en el desarrollo de una futura clase de corbetas de patrulla modulares y multimisión, concebidas para responder a las necesidades operativas de las armadas europeas y favorecer la utilización de tecnologías y sistemas comunes.
Para Navantia, compañía con una importante implantación industrial en Ferrol y Fene, el acuerdo representa un nuevo ámbito de participación en los programas europeos de construcción naval militar, aunque por el momento no se ha concretado qué instalaciones asumirán los futuros trabajos de producción.
El programa EPC entra en una nueva fase de desarrollo
La firma del acuerdo EPC2 supone la transición hacia una etapa más avanzada del programa de la Corbeta de Patrulla Europea. La primera fase estuvo centrada en los estudios conceptuales, el diseño preliminar de los buques y el desarrollo de tecnologías consideradas esenciales para el proyecto. También permitió trabajar en la definición de metodologías, estándares técnicos y requisitos comunes entre los países y empresas participantes.
Con la puesta en marcha de la segunda fase, las compañías avanzarán hacia la preparación industrial de los futuros buques, completando los trabajos de diseño preliminar y de detalle e incorporando nuevas soluciones tecnológicas.
El objetivo es establecer una base común que facilite posteriormente la producción de las corbetas y permita adaptar sus características a las necesidades específicas de cada marina. Esta evolución representa un paso importante para un programa que busca superar las diferencias existentes entre los distintos modelos de buques utilizados por las armadas europeas, favoreciendo una mayor coordinación tecnológica e industrial.
La firma del consorcio no supone todavía el inicio de la construcción de las unidades, sino el desarrollo de una fase destinada a preparar su futura industrialización.
Una corbeta modular para diferentes misiones navales
El programa contempla el desarrollo de una plataforma común de combate multipropósito, denominada Full Combat Multipurpose (FCM), que servirá como base para una nueva generación de corbetas. Una de sus principales características será su diseño modular, pensado para que las armadas participantes puedan adaptar determinados sistemas y capacidades a sus necesidades operativas.
Este planteamiento permitirá mantener elementos comunes entre los buques, al tiempo que se introducen configuraciones específicas para las misiones que deba desarrollar cada marina. Las futuras corbetas estarán concebidas para realizar diferentes cometidos relacionados con la seguridad y la vigilancia marítima.
Entre las misiones previstas se encuentran las operaciones de patrulla en alta mar, la vigilancia de espacios marítimos, la escolta de otras unidades navales y la protección de las principales rutas de navegación. También podrán participar en operaciones de seguridad marítima y en actuaciones destinadas a garantizar la protección de las líneas de comunicación por mar.
El programa busca combinar estas capacidades con una plataforma que resulte adaptable, interoperable y económicamente sostenible para los países participantes.
La utilización de componentes, tecnologías y estándares comunes pretende facilitar tanto la cooperación operativa entre armadas como los procesos de mantenimiento y apoyo logístico.
Un proyecto europeo iniciado en 2019
El programa de la Corbeta de Patrulla Europea comenzó a desarrollarse en 2019, dentro del marco de la Cooperación Estructurada Permanente de la Unión Europea (PESCO). Esta iniciativa comunitaria busca reforzar la colaboración entre los Estados miembros en proyectos relacionados con la defensa y el desarrollo de capacidades militares.Desde 2022, la coordinación del programa corresponde a la OCCAR, organización internacional especializada en la gestión de proyectos conjuntos de armamento.
La iniciativa cuenta también con el respaldo del Fondo Europeo de Defensa (EDF), instrumento comunitario destinado a fomentar la investigación, el desarrollo tecnológico y la cooperación industrial en el sector.
La participación de Navantia, Fincantieri y Naval Group reúne a tres de los principales grupos europeos de construcción naval militar en torno a un proyecto común.
El desarrollo de una nueva plataforma compartida pretende reducir la fragmentación industrial y tecnológica, además de facilitar que las distintas marinas puedan operar con buques que incorporen soluciones compatibles. El proyecto también busca fortalecer las capacidades de diseño y construcción naval dentro de la Unión Europea.
Navantia refuerza su participación en los programas navales europeos
La incorporación de Navantia a esta nueva fase del programa EPC supone la continuidad de su participación en una iniciativa de cooperación internacional que aspira a desarrollar una nueva familia de buques militares. La compañía española mantiene una importante actividad en el ámbito de la construcción naval de defensa, con instalaciones industriales en diferentes puntos del país.
En el caso de Ferrol y Fene, su presencia tiene una especial relevancia por la concentración de capacidades industriales vinculadas a la construcción, reparación y mantenimiento de buques. La factoría ferrolana desarrolla actualmente programas de construcción militar de gran complejidad tecnológica, entre ellos el de las fragatas F-110 para la Armada española.
El acuerdo EPC2 se incorpora al conjunto de iniciativas internacionales en las que participa Navantia para desarrollar tecnologías navales y reforzar su posición dentro del sector europeo de defensa.
No obstante, la información difundida sobre la firma del consorcio no especifica todavía el reparto industrial de los trabajos de la segunda fase ni la posible participación directa de los astilleros de la ría de Ferrol. La concreción de estas cuestiones dependerá del desarrollo del programa y de los acuerdos industriales que se establezcan posteriormente.
La autonomía estratégica europea, otro de los objetivos del programa
Además del desarrollo de una nueva clase de buques, el proyecto EPC persigue reforzar la capacidad de la industria europea para diseñar y producir sus propios sistemas navales. Las tres compañías destacan la importancia de impulsar la autonomía estratégica de Europa, reduciendo dependencias tecnológicas y fortaleciendo las capacidades industriales del continente. Para ello, el programa contempla el desarrollo de tecnologías innovadoras, la consolidación de una cadena de suministro europea y la mejora de la competitividad de las empresas dedicadas a la construcción naval.
La colaboración entre fabricantes de distintos países también pretende favorecer la estandarización de componentes y sistemas, facilitando la cooperación entre las armadas participantes.
Según las compañías firmantes, la futura plataforma común contribuirá a reforzar las capacidades de defensa y seguridad marítima europeas durante las próximas décadas.
