
Navantia y Fincantieri han dado un nuevo paso en su colaboración industrial con la firma de un acuerdo de intenciones para crear una empresa conjunta destinada a impulsar el desarrollo de la Corbeta Europea de Patrulla (EPC) y aprovechar las oportunidades de exportación que puedan surgir alrededor de este programa naval.
El acuerdo, denominado Heads of Agreement, se ha suscrito este miércoles, 4 de noviembre, durante la celebración de Euronaval 2026 en París, y establece las principales condiciones sobre las que ambas compañías negociarán la constitución definitiva de la sociedad.
La futura empresa estará participada a partes iguales por el grupo naval español y el italiano, con un 50 % del capital para cada uno, y se plantea como una estructura industrial y comercial con capacidad para asumir responsabilidades directas en el desarrollo de los programas nacionales vinculados a la EPC.
La iniciativa da continuidad al memorando de entendimiento que Navantia y Fincantieri firmaron el pasado 13 de febrero de 2026, reforzando una cooperación que busca aumentar la integración de la industria naval europea.
El acuerdo tiene especial interés para el sector naval español y para el entorno industrial de Ferrol, donde Navantia mantiene una de sus principales capacidades de construcción militar. Sin embargo, las compañías todavía no han anunciado cómo se distribuirían los trabajos entre sus instalaciones ni qué participación concreta podrían tener los astilleros ferrolanos.
Una sociedad compartida al 50 % para coordinar los programas nacionales
La principal novedad del acuerdo es la definición de una estructura empresarial común que permitirá a Navantia y Fincantieri trabajar de manera coordinada en el desarrollo de las futuras corbetas europeas. A diferencia de una colaboración limitada a determinados proyectos o servicios, ambas compañías pretenden constituir una empresa plenamente operativa, con recursos propios y capacidad para desarrollar actividades industriales y comerciales.
La sociedad asumirá la responsabilidad general de los programas que se integren en su ámbito de actuación y podrá actuar como entidad contratante para los acuerdos asociados. Entre sus principales funciones estará la coordinación de los trabajos de ingeniería y diseño funcional de los buques, así como la adquisición de componentes y sistemas comunes. También participará en la definición de modelos de coproducción, la organización del apoyo durante el ciclo de vida de las unidades y la búsqueda de oportunidades comerciales en mercados internacionales.
Este planteamiento permitirá que los distintos programas nacionales mantengan un mayor número de elementos compartidos, aunque las corbetas puedan incorporar configuraciones específicas para responder a las necesidades de cada armada.
El objetivo es aprovechar las capacidades industriales de ambas compañías y evitar duplicidades en aquellas actividades que puedan desarrollarse conjuntamente.
Naval Group estudia incorporarse a la futura empresa
Aunque el acuerdo inicial establece una participación igualitaria entre Navantia y Fincantieri, las dos compañías contemplan la posibilidad de ampliar la estructura empresarial a otros socios europeos. Entre ellos figura Naval Group, el grupo francés de construcción naval militar, que está estudiando su posible incorporación.
La intención de las empresas promotoras es integrar progresivamente los respectivos programas nacionales de construcción de corbetas europeas dentro de una plataforma industrial común. La participación de Naval Group permitiría ampliar el alcance de la cooperación, aunque su entrada no está confirmada y dependerá de los acuerdos que puedan alcanzarse posteriormente.
La iniciativa pretende favorecer una mayor coordinación entre algunos de los principales fabricantes europeos de buques militares, tanto en el desarrollo de tecnologías como en la organización de futuros programas de construcción.
Del diseño de las corbetas a su producción y comercialización
La empresa conjunta se plantea como una herramienta para avanzar en diferentes fases del programa European Patrol Corvette. Uno de sus cometidos será coordinar las actividades de ingeniería necesarias para desarrollar los diseños funcionales de los buques, buscando un mayor grado de estandarización entre las plataformas destinadas a las distintas marinas. También tendrá entre sus prioridades la adquisición de elementos comunes, una fórmula que puede facilitar la coordinación de proveedores y la utilización de componentes compartidos.
Otro de los ámbitos previstos es la definición de modelos de coproducción, mediante los que las compañías puedan organizar conjuntamente determinadas actividades industriales.
El acuerdo incorpora igualmente el apoyo durante el ciclo de vida de los buques, que comprende las necesidades de mantenimiento y asistencia técnica una vez que las unidades entren en servicio.
La vertiente comercial tendrá un papel destacado, ya que la futura sociedad también servirá como plataforma para abordar oportunidades de exportación relacionadas con las corbetas europeas.
Navantia y Fincantieri consideran que esta estructura puede mejorar su capacidad para competir en mercados internacionales, ofreciendo soluciones navales basadas en tecnologías y componentes comunes.
Ricardo Domínguez destaca la importancia de reforzar la industria naval europea
El presidente de Navantia, Ricardo Domínguez García-Baquero, ha valorado el acuerdo como un avance hacia una mayor integración de las capacidades industriales y de defensa de Europa. «Este paso hacia la creación de una joint venture que contribuirá al avance del programa EPC refleja nuestra ambición compartida de construir unas capacidades industriales navales y de defensa europeas más sólidas e integradas», señaló.
Domínguez considera que la colaboración con Fincantieri permitirá desarrollar un modelo de cooperación que beneficie tanto a las armadas como a las industrias participantes. «Al unir fuerzas con Fincantieri, estamos construyendo un modelo práctico y ambicioso de cooperación europea que aportará mayor valor a nuestras armadas e industrias, al tiempo que reforzará la autonomía estratégica y la defensa de Europa», añadió.
Por su parte, el consejero delegado de Fincantieri, Pierroberto Folgiero, destacó las posibilidades industriales y comerciales del proyecto. «El programa EPC representa una oportunidad estratégica para transformar la cooperación europea en una mayor escala industrial y una mayor competitividad global», afirmó.
El responsable de la compañía italiana señaló que la empresa conjunta permitirá atender los programas nacionales y mejorar la capacidad de ambas firmas para abordar mercados internacionales. En su opinión, esta fórmula de colaboración puede contribuir a construir una industria naval europea «más sólida, menos fragmentada y más competitiva».
Un nuevo paso en el desarrollo de la Corbeta Europea de Patrulla
El acuerdo entre Navantia y Fincantieri se produce en una jornada de especial actividad para el programa European Patrol Corvette. También durante Euronaval 2026, ambas compañías y Naval Group han firmado el acuerdo de consorcio correspondiente a la segunda fase del proyecto, conocida como EPC2.
Se trata de dos iniciativas relacionadas, pero con objetivos diferentes. Mientras que el acuerdo EPC2 establece la cooperación para avanzar en el desarrollo técnico de la futura plataforma naval, la empresa conjunta promovida por Navantia y Fincantieri busca crear una estructura industrial y comercial para gestionar los programas nacionales y sus posibles oportunidades de exportación.
La Corbeta Europea de Patrulla forma parte de las iniciativas de cooperación naval impulsadas en el ámbito de la Unión Europea. El programa, iniciado en 2019 dentro de la Cooperación Estructurada Permanente (PESCO), tiene como finalidad desarrollar una nueva generación de buques modulares y multimisión que puedan adaptarse a las necesidades operativas de diferentes armadas.
La utilización de plataformas y sistemas comunes pretende mejorar la interoperabilidad, facilitar el mantenimiento y favorecer una mayor eficiencia industrial. El proyecto también responde al objetivo europeo de reforzar sus capacidades propias de construcción naval militar y reducir la fragmentación existente entre los distintos programas nacionales.