El Costa Ártabra pierde su fortaleza defensiva y cede ante el Instituto Rosalía (69-74)

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El equipo femenino en un tiempo muerto | Costa Ártabra

El CB Costa Ártabra Ferrol no pudo prolongar su buena dinámica de resultados y terminó cediendo por 69-74 ante el Instituto Rosalía en un encuentro en el que las ferrolanas estuvieron lejos de ofrecer su mejor versión defensiva. El equipo dirigido por Samuel Penín llegó a dominar por momentos, pero nunca consiguió controlar el ritmo de un partido que acabó resolviéndose a favor del conjunto compostelano.

Después de las buenas sensaciones mostradas en las jornadas anteriores, el Costa Ártabra afrontaba el compromiso con la intención de seguir sumando victorias. Sin embargo, desde los primeros minutos quedó claro que las locales no estaban encontrando la intensidad que había caracterizado sus actuaciones recientes.

La falta de continuidad defensiva permitió al Instituto Rosalía mantenerse siempre dentro del encuentro y ganar confianza a medida que avanzaban los minutos. Ni los 31 puntos de Carla Peña, principal referencia ofensiva de las ferrolanas, ni los 16 de Ana Porto fueron suficientes para evitar una derrota que deja al equipo con trabajo por delante para recuperar su identidad.

Un intercambio de canastas que favoreció al Instituto Rosalía

El Costa Ártabra comenzó el encuentro encontrando soluciones en ataque, pero sin trasladar esa misma eficacia al trabajo defensivo. Las ferrolanas consiguieron generar ventajas ofensivas durante los primeros minutos, aunque el Instituto Rosalía respondió con una mayor actividad y aprovechó las facilidades que encontraba para mantenerse cerca en el marcador.

El partido fue convirtiéndose progresivamente en un intercambio de canastas, una dinámica que no respondía al planteamiento que pretendía desarrollar el cuerpo técnico local.

Samuel Penín reconoció que el equipo no había afrontado el inicio con la actitud necesaria. «Creo que salimos un poco relajadas. Sabíamos que sobre el papel podíamos tener una plantilla más completa y quizás eso hizo que no afrontásemos el partido con la intensidad y la actitud necesarias desde el inicio», explicó el entrenador.

La producción ofensiva permitió al Costa Ártabra llegar al descanso por delante, aunque con una ventaja mínima de 40-38. El marcador reflejaba las dificultades de ambos conjuntos para frenar los ataques rivales, especialmente en el caso de las locales, que no habían conseguido imponer su habitual nivel de exigencia defensiva. «La primera parte fue demasiado descontrolada. Irnos al descanso con casi 80 puntos entre los dos equipos era una señal de que defensivamente no estábamos haciendo el trabajo que queríamos», señaló Penín.

La ventaja de dos puntos mantenía al Costa Ártabra en una posición favorable, pero el desarrollo del encuentro ya había permitido al Instituto Rosalía comprobar que tenía opciones reales de llevarse la victoria.

Los errores defensivos cambian el partido tras el descanso

El paso por los vestuarios no produjo la reacción que necesitaba el conjunto ferrolano. El Costa Ártabra intentó recuperar el control del encuentro, pero continuó encontrando dificultades para mantener la concentración y la intensidad defensiva durante varias posesiones consecutivas. El desgaste físico comenzó a hacerse notar y las locales acumularon imprecisiones que facilitaron el crecimiento del Instituto Rosalía. El equipo compostelano aprovechó esas situaciones para ganar confianza y modificar el equilibrio del partido, hasta llegar con ventaja a los minutos decisivos.

Penín consideró que uno de los principales errores de su equipo había sido permitir que el rival se mantuviese con opciones durante toda la primera mitad. «En la primera parte les permitimos creer que podían ganar el partido y en la segunda nos costó mucho revertir esa dinámica. Cometimos demasiadas imprecisiones defensivas y nos faltó concentración en momentos importantes», analizó.

A pesar de las dificultades, el Costa Ártabra no dejó de competir y consiguió mantenerse con posibilidades de remontar hasta los últimos minutos. Sin embargo, las ferrolanas no encontraron la continuidad necesaria para cambiar definitivamente el desarrollo del encuentro.

El Instituto Rosalía supo aprovechar su ventaja y terminó cerrando una victoria por 69-74, dejando al Costa Ártabra sin el resultado que buscaba ante su afición.

Carla Peña anota 31 puntos y Ana Porto aporta otros 16

En un partido complicado desde el punto de vista colectivo, el Costa Ártabra encontró sus principales argumentos ofensivos en dos jugadoras. Carla Peña volvió a asumir buena parte de la responsabilidad anotadora y terminó el encuentro con 31 puntos, convirtiéndose en la máxima anotadora del conjunto ferrolano. Su aportación permitió a las locales mantenerse en el partido incluso durante los momentos en los que el Instituto Rosalía había conseguido tomar la iniciativa.

También destacó Ana Porto, que firmó 16 puntos y acompañó a Carla Peña como principal referencia ofensiva. Entre ambas sumaron 47 de los 69 puntos del Costa Ártabra, una cifra que refleja el peso que tuvieron en el ataque local.

El resto de la anotación estuvo más repartida entre sus compañeras, aunque el equipo no consiguió encontrar suficientes soluciones colectivas para compensar sus problemas defensivos. La producción ofensiva de las dos jugadoras permitió mantener abiertas las opciones de victoria, pero terminó siendo insuficiente ante la mayor regularidad del conjunto visitante.

Las ausencias de Sara Liñares y Patri Yáñez condicionan la rotación

El Costa Ártabra también tuvo que afrontar el encuentro con dos bajas importantes. Sara Liñares no pudo participar después de sufrir una lesión de tobillo durante la semana, mientras que Patri Yáñez tampoco estuvo disponible para este compromiso. Ambas jugadoras tienen un papel destacado en el trabajo defensivo del equipo, especialmente por su capacidad para presionar el balón y aportar intensidad desde la posición de base.

Su ausencia redujo las alternativas de Samuel Penín para mantener ese nivel de exigencia durante los cuarenta minutos. «Son dos jugadoras que nos dan mucho aire defensivamente. Nos permiten alternar en la posición de base, apretar mucho al balón y contagiar al resto del equipo con esa energía», explicó el entrenador.

No obstante, Penín rechazó utilizar las bajas como justificación del resultado. «Su ausencia se notó, aunque no puede servirnos como excusa», añadió. El técnico considera que el equipo debe ser capaz de mantener su identidad con independencia de las jugadoras disponibles, especialmente en una competición en la que los errores de concentración pueden resultar determinantes.

Samuel Penín pide recuperar la agresividad y la concentración

La derrota deja una lectura clara para el entrenador del Costa Ártabra: el equipo necesita recuperar la intensidad defensiva que le había permitido competir con mejores sensaciones durante las jornadas anteriores. Penín reconoció su decepción por no haber conseguido sacar adelante un encuentro en el que confiaban en sumar una nueva victoria. «Era un partido del que queríamos sacar la victoria y no lo conseguimos. Esta liga demuestra que no puedes relajarte contra nadie», afirmó.

El entrenador insistió en que el resultado debe servir como advertencia para una plantilla joven que continúa su proceso de crecimiento. «Una tarde en la que bajas un poco el nivel de intensidad puede costarte el partido, y cada victoria es muy importante», añadió.

Más allá de los problemas concretos de este encuentro, el cuerpo técnico considera fundamental recuperar la regularidad y la capacidad para sostener el esfuerzo defensivo durante todo el partido. «Nos toca seguir trabajando y subir el nivel defensivo. Tenemos que volver a ser un equipo más agresivo, más concentrado y con mayor continuidad durante los cuarenta minutos», concluyó Penín.

El 69-74 ante el Instituto Rosalía supone un frenazo para el Costa Ártabra después de sus anteriores resultados positivos, aunque también ofrece al equipo una referencia sobre los aspectos que debe corregir. La prioridad pasa ahora por recuperar efectivos y volver a encontrar la solidez defensiva que había sido una de sus principales señas de identidad.

En una temporada en la que cada victoria tiene importancia, el conjunto ferrolano buscará transformar esta derrota en una oportunidad de aprendizaje para seguir avanzando en su evolución colectiva.

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