
El CB Costa Ártabra Ferrol continúa dando pasos adelante en su recuperación. Después de reencontrarse con la victoria ante el Solpor Obradoiro, el equipo dirigido por Ismael Fernández afrontaba una prueba de mayor exigencia en la cancha del Maristas Coruña, que llegaba invicto a la jornada. Los ferrolanos respondieron con una actuación sólida y supieron gestionar los momentos más complicados para imponerse por 74-80.
El triunfo tiene un valor añadido por la entidad del rival. Maristas disputó la pasada temporada la fase de ascenso a Tercera FEB y reforzó su plantilla durante el verano con jugadores experimentados, algunos de ellos con pasado en el propio Costa Ártabra.
«Sabíamos que iba a ser un partido muy complicado. Maristas hizo una gran temporada el año pasado, se ha reforzado y es uno de esos equipos que siempre encuentra la manera de condicionar el juego del rival», reconoció Fernández.
El entrenador no se equivocaba. Los coruñeses plantearon un encuentro diferente al que esperaba el conjunto ferrolano, aunque el Costa Ártabra terminó encontrando las respuestas necesarias para sumar una victoria que le permite mantenerse en la zona alta de la clasificación.
Once triples para superar la defensa zonal del Maristas
La primera dificultad apareció desde el planteamiento táctico. Maristas sorprendió al Costa Ártabra con una defensa zonal que mantuvo durante prácticamente todo el encuentro, obligando a los visitantes a modificar sus habituales mecanismos ofensivos. Lejos de atascarse, los ferrolanos encontraron soluciones a través de la circulación del balón y de una buena selección de lanzamientos.
El equipo de Ismael Fernández consiguió generar situaciones de tiro liberadas y mostró acierto desde el perímetro, una de las claves para evitar que la defensa local consiguiese imponer su planteamiento.
El primer cuarto terminó con ventaja visitante de 15-20, después de diez minutos en los que el Costa Ártabra logró mantener su identidad ofensiva pese a las dificultades planteadas por el rival. Esa capacidad para castigar desde el exterior se mantuvo durante el encuentro. Los ferrolanos acabaron anotando 11 triples, una cifra que resultó fundamental para sostener su producción ofensiva frente a la zona coruñesa. Sin embargo, el buen inicio no evitó que Maristas encontrase la manera de equilibrar el partido antes del descanso.
Maristas encuentra espacios y reduce la ventaja al descanso
El segundo periodo fue más incómodo para los visitantes. Aunque el Costa Ártabra continuó generando oportunidades en ataque, varios desajustes defensivos permitieron al conjunto coruñés encontrar situaciones favorables y elevar el ritmo del encuentro. Maristas consiguió llevar el partido hacia un escenario más desordenado, con acciones menos estructuradas y mayor dificultad para que los ferrolanos controlasen el desarrollo del juego.
«En ataque seguimos encontrando nuestras opciones, pero durante el segundo cuarto tuvimos algunos malos ajustes defensivos. Ellos consiguieron llevarnos a un partido más desordenado y nos costó jugar con la estructura que queríamos», explicó Ismael Fernández. Los locales aprovecharon ese tramo para adjudicarse el parcial por 23-21, aunque no lograron completar la remontada.
El Costa Ártabra conservó una ventaja de tres puntos al descanso, 38-41, después de una primera mitad en la que había conseguido responder al planteamiento defensivo del Maristas, pero todavía necesitaba mejorar su rendimiento en la otra mitad de la pista.
La mejora defensiva permite al Costa Ártabra tomar el control
El paso por los vestuarios resultó importante para el conjunto ferrolano. En la segunda mitad, el Costa Ártabra aumentó su intensidad defensiva y mejoró la lectura de las situaciones ofensivas del rival, reduciendo los desajustes que habían permitido a Maristas mantenerse cerca en el marcador.
El equipo de Ismael Fernández comenzó a controlar mejor el ritmo del encuentro y a construir pequeñas ventajas, sin renunciar a la circulación de balón que le había permitido encontrar buenos lanzamientos desde el inicio. La mayor estabilidad defensiva facilitó que los visitantes mantuviesen la iniciativa durante buena parte de la segunda mitad.
Poco a poco, el Costa Ártabra consiguió ampliar su renta hasta situarla cerca de los diez puntos en el tramo decisivo. Maristas reaccionó modificando el planteamiento que había mantenido durante casi todo el partido. Los coruñeses abandonaron la defensa zonal y recurrieron a la defensa individual y a la presión a toda pista, intentando forzar errores y disponer de nuevas oportunidades para recortar distancias.
El cambio elevó la exigencia de los últimos minutos, pero los ferrolanos supieron administrar su ventaja y evitar que la reacción local cambiase el desenlace. El marcador final de 74-80 confirmó la segunda victoria consecutiva del Costa Ártabra y la primera derrota de Maristas Coruña en la temporada.
Mario López lidera una anotación repartida entre toda la plantilla
Más allá del resultado, el encuentro volvió a mostrar la importancia del trabajo colectivo en el conjunto ferrolano. Mario López fue el máximo anotador del Costa Ártabra con 16 puntos, encabezando una producción ofensiva que volvió a distribuirse entre numerosos jugadores. Jorge «Koke» Aller aportó 12 puntos, mientras que Álex Rivas y Adrián Rodríguez terminaron con 10 puntos cada uno. También contribuyeron Pelayo Corujedo e Ismaila Diatta, ambos con ocho puntos, y Javier Pereira, que sumó siete.
El reparto de la anotación permitió al equipo encontrar diferentes alternativas durante un encuentro en el que necesitó adaptarse a una defensa poco habitual.
La recuperación de efectivos también está teniendo una influencia positiva en el rendimiento colectivo. Después de varias semanas condicionadas por las lesiones, Ismael Fernández dispone de una rotación más amplia y puede acercarse al modelo de juego que el equipo ha trabajado desde el inicio de la preparación. «El trabajo empieza a notarse y también la mentalidad de equipo que estamos construyendo. Haber recuperado a gran parte de los jugadores que teníamos de baja nos permite jugar mucho más parecido a como llevamos entrenando estos dos meses», destacó el entrenador.
La principal ausencia que todavía condiciona la rotación es la de Brais Romero, cuya recuperación podría producirse próximamente.
Dos victorias consecutivas para dejar atrás el tropiezo de Lugo
El triunfo en A Coruña confirma la reacción del Costa Ártabra después de la derrota sufrida en Lugo. Los ferrolanos han respondido a aquel resultado con dos victorias consecutivas, primero ante el Solpor Obradoiro en Caranza y ahora frente a un Maristas que todavía no había perdido.
Para Ismael Fernández, la importancia del resultado va más allá de sumar un nuevo triunfo en la clasificación. «Es una victoria importante y de las que seguro nos van a hacer crecer. Ganar fuera de casa a un equipo que llegaba invicto, después de encontrarnos un partido tácticamente diferente a lo habitual y saber adaptarnos durante los cuarenta minutos, refuerza mucho el trabajo que estamos haciendo», valoró.
El Costa Ártabra consigue así mantenerse entre los equipos de la parte alta de la tabla, al tiempo que recupera sensaciones y consolida su propuesta de juego. La mayor disponibilidad de jugadores, la capacidad de adaptación táctica y el reparto de responsabilidades ofensivas aparecen como algunas de las claves de esta mejoría.
Después de superar al Obradoiro y al Maristas, el conjunto ferrolano encuentra continuidad en sus resultados y refuerza la confianza para afrontar los próximos compromisos de la temporada.