Si Ferrol fuera una ciudad estadounidense

por Enrique Barrera

Enrique Barrera Beitia | Si Ferrol fuera una típica y representativa ciudad de Estados Unidos, nuestra tasa de paro sería la mitad y nuestro salario bruto anual sería algo más del doble. Además, por cada tres euros que pagamos ahora en impuestos, pagaríamos dos; aunque para ello tuviéramos que tener la mitad de vacaciones y trabajar tres horas más a la semana, seguro que una mayoría lo aceptaría sin dudar.

A partir de aquí, vienen los problemas. En vez de tener una pensión media de 1.500 euros, la tendríamos de 900; cada año, noventa y nueve ferrolanos se arruinarían para poder costear los gastos sanitarios, nueve morirían en sus domicilios porque ningún médico los quiso atender por ser insolventes y cada noche dormirían en la calle ciento cincuenta y cuatro vecinos. Si fuéramos estadounidenses viviríamos setenta y nueve años, cuatro y medio menos.

En el “Ferrol español” padecemos un asesinato cada tres años, mientras que si fuéramos la típica ciudad estadounidense tendríamos nueve; y en vez de tener en la cárcel a 74 convecinos, tendríamos a 426. Este año, cada ferrolano tendría que haber abonado 50 euros para financiar que una de nuestras fragatas se desplazara a miles de kilómetros para bombardear un país cuyo nombre no citaré, pero que todos tenemos en mente.

Nuestro transporte público estaría mucho menos desarrollado y tendríamos que usar más el coche para acudir al trabajo. Es verdad que la gasolina nos costaría 1,10 euros y no 1,9; pero como haríamos el doble de kilómetros, cambiaríamos de coche cada seis años y no cada doce.

La matrícula en una universidad pública en España oscila entre 1.100 y 1.500 euros cada curso, pero si fuéramos estadounidenses subiría a entre 22.000 y 54.000 euros. Este endeudamiento se convertiría en nuestro segundo gran quebradero de cabeza, después del tratamiento de las enfermedades.

Muchos estadounidenses defienden el esfuerzo personal y rechazan la mentalidad europea de que el Estado intervenga para garantizar el bienestar colectivo y la seguridad en determinados tramos de la vida y a colectivos vulnerables, identificando esto como una actitud de vividores a cuenta del esfuerzo ajeno. Inculcar en nuestros jóvenes la creencia de que cuando sean mayores no tendrán pensión de jubilación es una idea que maneja con mucha intensidad la extrema derecha, que como todos sabemos, en esta ocasión no se inspira en Alemania sino en Estados Unidos.

También te puede interesar