El Costa Ártabra frena su buena racha ante Celtas Foz en un partido marcado por sus problemas defensivos (88-95)

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Tiempo muerto en un partido | Costa Ártabra

El CB Costa Ártabra Ferrol vio interrumpida su racha de dos victorias consecutivas tras caer por 88-95 ante Celtas Rabaza Foz, en un encuentro disputado en el Pabellón Javier Gómez Noya de Caranza en el que el conjunto ferrolano fue incapaz de encontrar la estabilidad defensiva necesaria para superar a su rival.

Después de los triunfos frente a Solpor Obradoiro y Maristas Coruña, los jugadores dirigidos por Ismael Fernández afrontaban el partido con la intención de prolongar su buen momento. Sin embargo, el conjunto de A Mariña consiguió imponer un ritmo ofensivo elevado y explotar las dificultades locales para defender las situaciones individuales y los bloqueos directos.

El Costa Ártabra respondió con una producción ofensiva notable, llegando a los 88 puntos, pero los 95 encajados terminaron siendo una losa demasiado pesada.

El segundo cuarto, en el que Celtas Foz anotó 32 puntos, resultó determinante para cambiar el rumbo de un encuentro que los ferrolanos habían comenzado dominando en el marcador.

Del 24-17 inicial a un segundo cuarto que cambió el partido

El encuentro comenzó con un Celtas Rabaza Foz decidido a buscar el aro desde los primeros ataques. El equipo visitante encontró ventajas en las acciones de uno contra uno y en las situaciones de bloqueo directo, aprovechando las dificultades defensivas del Costa Ártabra.

En apenas cinco minutos, los mariñanos ya habían anotado 16 puntos, una cifra que reflejaba los problemas de los locales para contener el juego ofensivo de su rival. Pese a ese inicio, el Costa Ártabra consiguió reaccionar. Los ferrolanos mejoraron sus prestaciones, encontraron soluciones en ataque y lograron cerrar el primer periodo con una ventaja de 24-17.

Sin embargo, el partido cambió de manera considerable en los siguientes diez minutos. Celtas Foz recuperó su capacidad para atacar el aro y volvió a castigar las situaciones defensivas en las que el equipo local estaba encontrando mayores dificultades. El parcial del segundo cuarto fue de 16-32, suficiente para que los visitantes remontasen y llegasen al descanso con una ventaja de 40-49.

Los 32 puntos recibidos en ese periodo marcaron el desarrollo del encuentro y obligaron al Costa Ártabra a afrontar toda la segunda mitad a remolque.

Ismael Fernández: «Teníamos bastante claro dónde podían hacernos daño y no conseguimos frenarlo»

El entrenador del Costa Ártabra, Ismael Fernández, reconoció que el equipo no había conseguido trasladar a la pista el trabajo realizado para preparar el partido. «Las sensaciones son negativas porque teníamos bastante claro dónde podían hacernos daño y no conseguimos frenarlo. Su juego vertical desde el uno contra uno y sus situaciones de bloqueo directo nos castigaron muchísimo», explicó.

El técnico también se mostró autocrítico con las decisiones adoptadas durante el segundo cuarto, especialmente en la gestión de las rotaciones. «Encajar 32 puntos en un cuarto es demasiado. Hasta ahora solo nos había pasado algo similar contra el mejor equipo de la liga. Parte de la responsabilidad es mía por la gestión del banquillo y de algunos quintetos, pero tenemos calidad suficiente para dar un paso adelante en defensa», afirmó.

Para Fernández, el problema no estuvo tanto en la capacidad ofensiva del equipo como en la imposibilidad de encontrar respuestas para frenar las acciones más habituales del conjunto visitante.

El Costa Ártabra intentó reaccionar, pero no consiguió completar la remontada

Tras el descanso, el equipo ferrolano buscó reducir las diferencias y recuperar las sensaciones que le habían permitido imponerse en sus dos anteriores compromisos. El Costa Ártabra continuó generando situaciones favorables en ataque, con tiros liberados y acciones que le permitieron mantener un ritmo anotador elevado.

Sin embargo, Celtas Foz volvió a mostrarse eficaz en el tercer cuarto. El conjunto visitante se impuso también en este periodo por 20-22, ampliando su ventaja hasta los once puntos al término del tercer cuarto (60-71). Con diez minutos por delante, los ferrolanos necesitaban una reacción importante para tener opciones de darle la vuelta al marcador.

El Costa Ártabra incrementó su producción ofensiva en el último periodo y consiguió anotar 28 puntos, por los 24 de su rival. Aunque los locales lograron reducir las diferencias, el esfuerzo no fue suficiente para completar la remontada. El encuentro terminó con el 88-95 definitivo, dejando al Costa Ártabra sin la posibilidad de sumar su tercera victoria consecutiva.

«Probamos diferentes situaciones defensivas durante el partido, pero continuaron haciéndonos daño en aspectos muy básicos. Nunca conseguimos sentirnos cómodos atrás y cuando encajas 95 puntos es muy complicado sacar adelante un encuentro», lamentó Ismael Fernández.

Mario López lideró el ataque ferrolano con 26 puntos

En el apartado individual, Mario López fue el máximo anotador del Costa Ártabra con 26 puntos, convirtiéndose en la principal referencia ofensiva del equipo. También destacó la aportación de Jorge «Koke» Aller, que terminó el encuentro con 19 puntos, mientras que David Gómez sumó otros 13.

Entre los tres jugadores anotaron 58 de los 88 puntos del conjunto ferrolano. El equipo consiguió además convertir nueve triples, una cifra que contribuyó a mantener sus opciones durante buena parte del partido. Sin embargo, la eficacia desde la línea de tiros libres volvió a ser un aspecto mejorable.

El Costa Ártabra terminó con 17 aciertos en 30 lanzamientos, lo que supone un 56,7 % de efectividad. Los trece tiros libres fallados también condicionaron las posibilidades de acercarse en el marcador, especialmente en un encuentro que terminó decidiéndose por siete puntos.

Pese a las dificultades, el conjunto ferrolano volvió a demostrar que dispone de recursos ofensivos para competir ante rivales exigentes. El reto, según reconoce su entrenador, pasa por acompañar esa capacidad anotadora con una mayor consistencia defensiva.

Las bajas de Álex Rivas, Dani Fuertes y Unai Mardaraz condicionaron las rotaciones

El Costa Ártabra afrontó el partido con varias ausencias que limitaron las posibilidades de rotación del cuerpo técnico. Álex Rivas y Dani Fuertes no pudieron participar debido a sus respectivas lesiones, mientras que Unai Mardaraz estuvo ausente por motivos laborales. Estas bajas redujeron las alternativas disponibles para Ismael Fernández en un encuentro de elevada exigencia física.

La nota positiva llegó con la progresiva reincorporación de Brais Romero y David González-Llanos, que comienzan a recuperar su presencia en la dinámica del equipo después de sus respectivas ausencias. La recuperación de efectivos será uno de los aspectos importantes para afrontar los próximos compromisos y mejorar las posibilidades de rotación.

El entrenador confía en que disponer de una plantilla más completa contribuya a elevar el nivel competitivo del conjunto, especialmente en el apartado defensivo.

Una derrota que obliga a recuperar la solidez defensiva

La derrota ante Celtas Rabaza Foz supone un freno para el Costa Ártabra después de dos jornadas en las que había mostrado una evolución positiva. Los triunfos frente a Solpor Obradoiro y Maristas Coruña habían permitido al equipo recuperar confianza y sensaciones, pero el partido de Caranza volvió a poner de manifiesto la necesidad de mantener la concentración defensiva durante los cuarenta minutos.

Ismael Fernández reconoció que perder en casa representa un contratiempo, aunque confía en que el equipo sea capaz de aprovechar la experiencia para continuar creciendo. «Perder en casa duele y seguramente sea una derrota que nos pese en la clasificación. Pero también estoy convencido de que vamos a salir fortalecidos. Ahora tenemos que analizar qué hicimos mal, recuperar gente y seguir trabajando para convertirnos en el equipo que queremos ser», señaló.

El Costa Ártabra regresará ahora a los entrenamientos con el objetivo de corregir los errores detectados ante Celtas Foz y recuperar la solidez defensiva que necesita para competir con mayor regularidad.

La capacidad ofensiva continúa siendo uno de los puntos fuertes del equipo, pero el encuentro de Caranza dejó una conclusión evidente: anotar 88 puntos no garantiza la victoria cuando el rival consigue llegar a los 95. El conjunto ferrolano tendrá que encontrar el equilibrio entre ambas facetas para volver a la senda del triunfo.

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