
El Tribunal del Jurado ha considerado, por unanimidad, culpable de un delito de homicidio al vecino de Ortigueira acusado de acabar con la vida de otro hombre tras una discusión de tráfico. Los jurados determinaron que el procesado golpeó a la víctima en la cabeza asumiendo los riesgos previsibles para su integridad física.
El origen del suceso
Los hechos se remontan a las 14:30 horas del 26 de junio de 2020 en el Lugar de A Carreira, en el municipio de Mañón. El acusado se encontraba en la zona junto a su tío —quien realizaba labores relacionadas con la madera— cuando observó que el vehículo de la víctima circulaba «a gran velocidad» y «atravesado» en un tramo de curvas continuas. El procesado le recriminó la acción con las manos pidiéndole que fuese más despacio.
De acuerdo con el relato de los hechos, tras la advertencia, el conductor dio marcha atrás, detuvo el vehículo y se bajó para encararse con el acusado. En medio de la confrontación verbal, el procesado agarró una rama o palo que se encontraba en el lugar y le propinó un fuerte golpe en la cabeza. El agredido sufrió severas fracturas y hemorragias internas que le provocaron la muerte poco después de ser ingresado en el hospital.
Argumentos enfrentados en el juicio
La Fiscalía calificó los hechos de homicidio doloso y solicita una pena de 11 años de prisión. Sosteniendo que el acusado debió prever el resultado fatal de su acción.
Por su parte la acusación particular en representación de cada uno de los progenitores de la víctima, elevó la calificación jurídica a un delito de asesinato y exigió 25 años de cárcel. Durante las últimas sesiones, esta parte insistió en que el fallecido fue sorprendido sin opción alguna de defensa.
Asimismo la defensa reclamó de forma principal la libre absolución basándose en el miedo insuperable y la legítima defensa. Alternativamente, propone una condena de nueve meses de prisión por un delito de lesiones en concurso con homicidio imprudente. Su letrado solicitó la aplicación de atenuantes por confesión, reparación parcial del daño y dilaciones indebidas debido al tiempo transcurrido desde el crimen.
Testimonio del procesado
Durante la vista, el acusado rompió a llorar y pidió públicamente «perdón» a la familia. Aseguró que la víctima caminó hacia él amenazándolo con «reventarle la cabeza». Justificó el uso del palo argumentando que sintió pánico al ver que el hombre se metía la mano en el bolsillo, interpretando que podía ir armado. Asimismo, enfatizó que «nunca fue su intención» matarlo y que su único objetivo era disuadirlo golpeándole en el hombro. Sin embargo, los informes periciales y de la autopsia presentados contradijeron parte de esta versión al registrar que la víctima recibió los impactos directamente en el cráneo.
