
Moeche se convirtió el pasado fin de semana en punto de encuentro de las comunidades energéticas de Galicia con la celebración de un primer foro destinado a compartir experiencias, detectar problemas comunes y explorar fórmulas de colaboración que permitan reducir costes y facilitar el desarrollo de estos proyectos. La cita reunió a seis comunidades ya constituidas y a otras tres iniciativas que se encuentran en fase de gestación.
El “Primeiro encontro de comunidades enerxéticas de Galicia” se desarrolló dentro del proyecto de cooperación Redenerxía, en el que participan los Grupos de Desenvolvemento Rural Seitura 22, Terra Chá, Terras de Miranda y Ulla-Tambre-Mandeo.
La jornada contó también con el apoyo del Observatorio Eólico de Galicia (OEGA), el Concello de Moeche y la Comunidade Enerxética ACER Moeche.
El objetivo pasa por favorecer el trabajo conjunto entre unas organizaciones en las que ciudadanía, pequeñas y medianas empresas e incluso administraciones locales pueden participar para producir y compartir energía procedente de fuentes renovables.
Burocracia y seguros, entre los principales problemas
El encuentro permitió conocer la situación de proyectos que se encuentran en diferentes fases de desarrollo. Participaron las comunidades de Xermade, Moeche y Portabouza, en Arbo, que disponen de instalaciones de entre 40 y 60 kWp, pero continúan pendientes de diferentes trámites administrativos antes de poder comenzar a compartir la energía producida.
También estuvieron presentes las comunidades de Porto do Cabo, en Valdoviño; O Rosal y San Sadurniño, ya constituidas legalmente y con estudios técnicos realizados, pero pendientes de determinar sus próximos pasos.
A ellas se sumaron representantes vecinales de A Campiña, en Bergondo; de la Comunidade de Montes Veciñais da Pedra, en Cariño, y del Concello de Muras, cuyos proyectos se encuentran todavía en fase de gestación.
Las comunidades pusieron sobre la mesa algunos de los principales obstáculos que están encontrando para desarrollar sus iniciativas. Uno de los aspectos que genera mayor preocupación son las trabas burocráticas y la duración de los procedimientos administrativos, que retrasan el momento en el que las instalaciones pueden comenzar efectivamente a producir y compartir energía.
Otro de los problemas identificados fue el elevado precio de los seguros necesarios para estos proyectos, un coste fijo que repercute directamente sobre su rentabilidad.
Una negociación conjunta para abaratar los seguros
Precisamente de Moeche salió ya una primera iniciativa de colaboración. Las comunidades participantes acordaron avanzar conjuntamente en la negociación de las pólizas de seguros, con el objetivo de obtener mejores condiciones y reducir costes.
Durante la jornada también se analizaron otras posibilidades de cooperación, como realizar compras compartidas de electricidad, placas solares o baterías.
La Asociación Galega de Comunidades Enerxéticas participó asimismo en el encuentro para resolver cuestiones legales relacionadas con la compra de electricidad, la cesión de energía por parte de empresas a terceros o los procedimientos para negociar una repotenciación eólica.
Los participantes pudieron conocer además iniciativas como Enerxía Comunitaria, que trabaja para impulsar el que pretende convertirse en el primer parque eólico comunitario de Galicia propiedad de sus socios, y la Cooperativa Nosa Enerxía, dedicada a comercializar electricidad procedente de fuentes renovables.
Redenerxía acompañará los proyectos hasta finales de 2027
El encuentro de Moeche pretende convertirse en el punto de partida para establecer una colaboración estable entre las diferentes comunidades y favorecer el intercambio de soluciones ante dificultades compartidas.
Esta línea de trabajo se enmarca en Redenerxía, un proyecto que busca promover nuevas iniciativas de energía comunitaria y acompañar a las ya existentes para intentar desbloquear sus proyectos.
El programa continuará hasta finales de 2027 y ofrece apoyo técnico, jurídico y administrativo gratuito a las comunidades ubicadas en los territorios correspondientes a los cuatro GDR participantes.
La experiencia celebrada en Moeche deja así una primera línea concreta de trabajo compartido, centrada en los seguros, al tiempo que abre la puerta a nuevas fórmulas de cooperación para facilitar el desarrollo de las comunidades energéticas en Galicia.
