
Por Enrique Barrera | En la película Titanic, cuando el oficial al mando en el puente ve el iceberg, ordena virar a babor y dar atrás a las hélices. El resultado lo conocemos todos. Poco antes del hundimiento, el capitán le dice que tenía otras dos opciones: invertir la marcha para aminorar el choque de frente, o bien girar ordenando dar atrás a la hélice de babor para acentuar el giro. Posiblemente se hubiera evitado la tragedia.
En Ferrol, la vivienda va en rumbo de colisión, sin que se acierte con ninguna de las soluciones necesarias: construir o rehabilitar. Todos sabemos que su población cayó desde los 81.000 habitantes en el año 2000 a los 64.000 en 2023, y que ahora ha repuntado por encima de los 65.000. Esto ha dejado 11.222 inmuebles vacíos según el censo del Instituto Nacional de Estadística (INE), nada menos que un 26,3% del parque inmobiliario total.
Con estos datos, tiene sentido que se apueste por la rehabilitación antes que por construir obra nueva; sin embargo, en ninguno de los dos casos se alcanzan los niveles requeridos. Se estiman necesarias 290 viviendas al año para cubrir la demanda. Frente a esto, el Colexio de Arquitectos de Galicia (COAG) aporta la cifra de 173 inmuebles nuevos terminados entre 2020 y 2025, a los que hay que añadir 434 rehabilitados en A Magdalena y Ferrol Vello.
El déficit alcanzaría las 1.133 viviendas en seis años, aunque estimo que será menor por las rehabilitaciones no registradas. La demanda actual procede de estudiantes universitarios y de profesionales que llegan para trabajar en las nuevas fragatas. Con la futura implantación de la planta automovilística china, la presión sobre los precios crecerá, salvo que nuestras autoridades municipales y autonómicas se pongan las pilas y comiencen a planificar adecuadamente. Por ahora, no parecen dar señales de ello: las 230 viviendas públicas que se construyen en O Bertón son claramente insuficientes para recuperar el retraso. Pero lo realmente grave es que el Gobierno central proyectaba construir 300 viviendas de alquiler asequible para jóvenes en el antiguo acuartelamiento del Sánchez Aguilera, y no podrá hacerlo al no haber aprobado el proyecto de el gobierno local.
A continuación, se expone la comparativa del alquiler y venta promedio en España y en Ferrol desde 2020. En nuestra ciudad, el precio del arrendamiento subió de 4,6 €/m² a 8,4 €/m², mientras que en el conjunto del país pasó de 7,1 €/m² a 15,8 €/m². En cuanto a la venta, la evolución es similar. La brecha ha aumentado, pero… ¿están nuestras autoridades locales instaladas en la inactividad porque consideran que los precios del alquiler aún tienen margen hasta igualarse con la media nacional?
