
Por Pepe Fernández del Campo | En Ferrol siempre hemos sabido mucho de barcos y bastante menos de adivinar el futuro. Quizá porque aquí el futuro ha dependido demasiadas veces de un consejo de ministros, de un contrato de la Armada o de una decisión tomada a muchos kilómetros de la ría.
La ciudad se acostumbró a esas cosas. A mirar hacia el astillero. A contar las grúas. A preguntarse cuándo empezaba la siguiente fragata y, sobre todo, qué vendría después. Durante años, la respuesta no fue especialmente alegre.
Hoy hay cuatro F-110 en distintas fases de construcción en Navantia. Los barcos están allí, creciendo por bloques entre grúas, soldaduras y cables, en un paisaje industrial que forma parte de Ferrol desde hace generaciones.
Son también barcos muy distintos de aquellos que construyeron en la época de nuestros padres y de nuestros abuelos. Detrás del acero hay radares, sistemas digitales, ingeniería, inteligencia artificial, nuevos procesos de fabricación y una industria auxiliar que llega mucho más allá de las puertas del astillero. Todo eso significa trabajo y, sobre todo, continuidad para una comarca que ha padecido demasiadas veces la incertidumbre del siguiente encargo.
Eso da trabajo y, sobre todo, continuidad, algo que Ferrol necesita desde hace muchos años.
A este panorama se ha añadido en los últimos meses SAIC, un nombre que pocos esperaban escuchar asociado al futuro industrial de Ferrol.
Que uno de los mayores fabricantes chinos de automóviles estudie instalar en Ferrol su proyecto industrial europeo habría sonado, no hace tanto, a una de esas noticias que se comentan durante dos días en una cafetería y luego desaparecen. Esta vez el asunto ha avanzado bastante más. Se habla de una inversión inicial cercana a los 200 millones de euros, del puerto exterior, de As Pontes y de una producción que, si el proyecto alcanza todas sus fases, podría llegar a los 120.000 vehículos al año.
Todavía queda camino. Hay autorizaciones pendientes y decisiones por tomar. Conviene recordarlo porque en Ferrol tenemos cierta experiencia con proyectos anunciados con solemnidad que acabaron durmiendo en un cajón.
Pero la oportunidad existe.
La construcción naval continuará siendo el gran sostén industrial de la comarca, pero la posible llegada de la automoción abriría un campo distinto. El puerto, la logística, los proveedores y As Pontes entrarían también en una operación que podría ampliar considerablemente la actividad económica de Ferrolterra.
Siguen ahí, naturalmente, problemas que llevan demasiado tiempo con nosotros. El ferrocarril, las comunicaciones, la pérdida de población, el comercio o los jóvenes que terminan sus estudios y encuentran fuera las oportunidades que quisieran tener aquí. Ninguna fragata va a resolver por sí sola estos problemas y tampoco lo hará una fábrica de automóviles. En Ferrol eso se sabe bien.
Pero hacía tiempo que no coincidían sobre la mesa proyectos de esta importancia.
Y alguien tendrá que contarlo.
Tendrá que contar las botaduras y los nuevos contratos, pero también los retrasos. Seguir qué ocurre finalmente con SAIC, cuánto empleo llega de verdad, qué sucede en el puerto exterior y si alrededor de las grandes inversiones aparecen nuevas empresas. Tendrá que recordar las infraestructuras prometidas cuando pase el tiempo y nadie vuelva a hablar de ellas.
Es precisamente ahora cuando nace El Departamental.
Al frente estará Pedro Sanz, que lleva muchos años dedicado a contar Ferrol. Lo hizo durante quince años dirigiendo un medio digital de la ciudad, desde una época en la que la prensa en internet todavía buscaba su sitio, y conoce bien esa parte del periodismo que se hace estando presente.
Porque Pedro ha estado. En actos de la Armada, conferencias, exposiciones, asociaciones, acontecimientos políticos y noticias de barrio. Muchas veces en asuntos que no llegarán a una portada nacional y que, sin embargo, forman la vida diaria de una ciudad.
Es un conocimiento que no se improvisa.
Ferrol puede tener por delante unos años especialmente interesantes. Las F-110 mantendrán durante tiempo una intensa actividad en el astillero. SAIC puede convertirse, si finalmente se materializa, en una de las mayores novedades industriales de las últimas décadas. El puerto exterior todavía tiene mucho por desarrollar. Y queda por saber si todo ello será suficiente para empezar a corregir algunos de los males que arrastra la comarca.
Habrá que verlo y habrá que contarlo.
Para eso nace El Departamental y difícilmente podía encontrar un momento más oportuno. Para contar lo que salga bien y también aquello que se tuerza; para seguir los proyectos cuando desaparezcan de los titulares y para ocuparse de ese Ferrol diario que Pedro Sanz conoce después de tantos años recorriéndolo.
Los periódicos locales acaban siendo, casi sin proponérselo, una parte de la memoria de las ciudades. Dentro de unos años podremos volver a estas fechas y comprobar qué quedó de todo lo que hoy empieza a moverse alrededor de la ría.
Para entonces, espero que El Departamental lleve mucho tiempo contándolo.
Bienvenido, El Departamental.
Y buena mar, Pedro.