
El CB Costa Ártabra Ferrol consiguió una importante victoria lejos de Caranza después de imponerse por 56-64 al CB 6,25 Ponferrada, en un encuentro en el que las ferrolanas tuvieron que cambiar radicalmente su planteamiento defensivo para superar a un rival que había dominado buena parte de la primera mitad.
El equipo dirigido por Samuel Penín encontró dificultades para contener el ataque local durante los dos primeros cuartos, pero reaccionó tras el descanso con una defensa mucho más intensa que terminó por cambiar el desarrollo del partido.
La presión sobre el balón, la agresividad en los bloqueos directos y la capacidad para transformar las recuperaciones defensivas en contraataques permitieron al Costa Ártabra remontar la desventaja y llegar al tramo decisivo en condiciones de disputar la victoria.
Con el encuentro igualado en los últimos minutos, las ferrolanas mantuvieron su solidez defensiva y consiguieron cerrar el partido con ocho puntos de ventaja.
Ponferrada aprovecha las dificultades defensivas del Costa Ártabra
El comienzo del encuentro estuvo marcado por las facilidades que ambos equipos encontraron para anotar, aunque fue el conjunto berciano el que consiguió sacar mayor partido de esta situación. Las jugadoras locales encontraron buenas posiciones de lanzamiento y aprovecharon el acierto de sus tiradoras para ir construyendo una ventaja en el marcador.
El Costa Ártabra, por su parte, no logró imponer la intensidad defensiva que Samuel Penín pretende convertir en una de las señas de identidad del equipo. El técnico reconoció que sus jugadoras estuvieron lejos del nivel esperado durante los primeros veinte minutos. «En la primera parte estuvimos bastante mal en defensa. Ellas estaban cómodas, algunas de sus tiradoras entraron en partido y jugando fuera de casa eso se paga. Nos fuimos al descanso por debajo y con la sensación de que estábamos concediendo demasiado», explicó.
La situación se complicó todavía más en los instantes finales del segundo cuarto, cuando un parcial favorable al Ponferrada permitió a las locales ampliar su ventaja antes de llegar a los vestuarios. El descanso se convirtió así en un momento determinante para corregir los problemas que estaban condicionando el rendimiento del conjunto ferrolano.
La presión defensiva transforma el encuentro tras el descanso
La reacción del Costa Ártabra llegó en el tercer cuarto, después de que el equipo introdujese importantes ajustes en su funcionamiento defensivo. Las ferrolanas comenzaron a presionar con mayor intensidad la subida del balón y aumentaron su agresividad en las situaciones de bloqueo directo, dificultando la circulación ofensiva del Ponferrada.
El cambio obligó a las locales a jugar posesiones más incómodas y redujo considerablemente su capacidad para encontrar lanzamientos cómodos. «En el descanso necesitábamos cambiar la dinámica. Salimos mucho más agresivas, defendiendo desde arriba, cambiando los bloqueos y estando muy metidas en cada acción. Conseguimos incomodarlas mucho y, a partir de ahí, empezar a correr», señaló Penín.
La mejoría defensiva tuvo una consecuencia inmediata en el ataque del Costa Ártabra. Las recuperaciones y los errores provocados al rival permitieron al equipo ferrolano correr la pista y encontrar situaciones de contraataque, una de las facetas en las que consiguió marcar diferencias durante la segunda mitad. De esta manera, la desventaja comenzó a reducirse progresivamente y el partido entró en sus últimos minutos con todo por decidir.
El Costa Ártabra mantiene la intensidad hasta asegurar la victoria
La igualdad del tramo final obligó a las ferrolanas a mantener el nivel de concentración alcanzado después del descanso. Lejos de bajar la intensidad, el equipo continuó presionando las acciones ofensivas del Ponferrada y dificultando que las locales recuperasen el acierto de la primera mitad. «Cuando ellas empezaron a fallar fuimos capaces de correr y ahí recuperamos el partido. Llegamos al final muy igualadas y creo que la clave estuvo en que seguimos defendiendo con mucha intensidad hasta la última posesión», destacó el entrenador.
La diferencia entre las dos mitades terminó siendo el aspecto más determinante del encuentro.
Después de permitir que el conjunto berciano encontrase un ritmo ofensivo elevado durante los primeros veinte minutos, el Costa Ártabra consiguió reducir considerablemente su producción anotadora en la segunda parte. «El trabajo defensivo de la segunda mitad fue espectacular. Pasaron de llevar una dinámica de anotación muy alta a quedarse prácticamente bloqueadas. Ahí estuvo la clave para sacar el partido adelante», valoró Penín.
En el apartado individual, Carla Peña destacó como una de las principales referencias del conjunto ferrolano, contribuyendo a la reacción que permitió darle la vuelta al marcador. El 56-64 definitivo confirmó una remontada construida desde el esfuerzo defensivo y el trabajo colectivo.
Una victoria importante para un equipo en crecimiento
El triunfo en Ponferrada supone un paso adelante para el Costa Ártabra en este inicio de temporada, en el que el conjunto femenino continúa adaptándose a los cambios introducidos en su plantilla. La juventud del equipo y el proceso de construcción de una nueva identidad competitiva forman parte de los desafíos que afronta Samuel Penín.
En este contexto, la victoria adquiere especial valor por la capacidad de reacción demostrada después de una primera mitad en la que las ferrolanas no habían conseguido imponer su estilo.
La actuación tras el descanso dejó una muestra del modelo de juego que busca consolidar el cuerpo técnico, basado en una defensa intensa, la agresividad sobre el balón y la velocidad para aprovechar las transiciones ofensivas.
Con esta victoria a domicilio, el Costa Ártabra femenino continúa avanzando en su adaptación a la competición y suma un resultado positivo que refuerza la confianza del grupo para afrontar los próximos compromisos.
