
Nico Adega antes de comenzar su charla en Equiocio 2026 / Fotografía: El departamental
Diagnosticado con un osteosarcoma a los siete años, encontró en el piragüismo el camino para regresar al deporte tras años de tratamientos y operaciones. Su historia protagonizó una conferencia promovida por ASARGA en Equiocio Ferrol 2026. Nico Adega compartió una historia de superación marcada por el cáncer, el deporte y la búsqueda constante de nuevas oportunidades. La conferencia fue promovida por ASARGA y presentada por su presidenta, Mayte Deus, que introdujo ante el público el testimonio del deportista.
Adega recordó que era un niño que «no paraba quieto, tanto que a mis padres les recomendaron que me aputasen a cuantas más actividades mejor». Es por ello que de niño practicaba fútbol, baloncesto y todo tipo de actividades hasta que, con solo siete años, una cojera detectada por su madre terminó conduciendo al diagnóstico de un osteosarcoma de alto grado.
«Nos dijeron lo que nadie quería escuchar», recordó sobre aquel momento. Su vida cambió prácticamente de un día para otro. «Pasé de estar todo el día en el recreo con mis compañeros, yendo a cumpleaños, a estar prácticamente encerrado en el hospital».
Comenzó entonces una larga etapa de tratamientos. Según relató, recibió 20 ciclos de quimioterapia y 34 de inmunoterapia, además de someterse a numerosas operaciones. La cirugía para retirar el tumor obligó a colocarle una prótesis en la pierna y, debido a que todavía se encontraba en pleno crecimiento, tuvo que regresar al quirófano en diferentes ocasiones.
Después de aproximadamente dos años llegó el alta, pero también una nueva realidad. Los médicos le explicaron que ya no podía correr, saltar o practicar muchos de los deportes que habían formado parte de su infancia.
«Después de dos años encerrado, yo lo único que quería era saltar, ir al patio con mis compañeros, jugar al fútbol y pasármelo bien», explicó.
La busqueda del deporte posible
Nico no se resignó. Durante años, cada visita al médico incluía prácticamente la misma pregunta, aunque cambiase la disciplina.
«Yo solo iba allí para preguntarle por un deporte diferente», recordó. Probó suerte con el pádel, el fútbol, el baloncesto e incluso el ping-pong, pero los giros y los impactos suponían un riesgo para su prótesis.
«Así me pasé cinco años. Cinco años en los que no paraba de insistir y siempre me decía que no».Hasta que apareció el piragüismo.Esta vez la respuesta fue diferente.«Salí de la consulta más contento que cualquier otro niño. Le dije a mi madre: “Mamá, apúntame a piragüismo ya”».

Un momento de la charla en Equiocio 2026 / Fotografía: El Departamental
Los comienzos no fueron fáciles. «El primer año te pasas más tiempo en el agua que encima de la piragua», reconoció entre risas. Pero poco a poco fue aprendiendo a dominar embarcaciones cada vez más inestables y aquel deporte terminó convirtiéndose en mucho más que una alternativa.
Con los años, Nico Adega consiguió llegar a lo más alto de la competición internacional, logrando, entre otros éxitos, el título mundial de KL3 10.000 metros en 2025 y el campeonato de Europa de maratón KL3 en 2026
Su testimonio en Equiocio dejó una historia que va mucho más allá de las medallas. Durante años, Nico escuchó todo aquello que no podía hacer, pero nunca dejó de preguntar qué podía hacer.
Después de muchos «no», encontró finalmente un «sí» en una piragua. Y aquel sí terminó llevándolo hasta lo más alto del podio, una historia de resistencia perseverancia y constancia que hizo soltar alguna lagrimilla entre los asistentes.