
El CB Costa Ártabra Ferrol sufrió su primer revés de la temporada en una complicada visita al Estudiantes de Lugo, que se impuso por un contundente 103-60. El conjunto dirigido por Ismael Fernández comenzó el partido mostrando una buena versión, pero terminó superado por la intensidad del rival y el desgaste provocado por una plantilla muy mermada por las lesiones.
La diferencia final de 43 puntos contrasta con lo sucedido durante los primeros minutos, cuando los ferrolanos fueron capaces de llevar la iniciativa y colocarse cinco puntos por delante. Sin embargo, el partido cambió de dirección a medida que Estudiantes elevó el ritmo y comenzó a aprovechar las limitaciones de la rotación visitante.
El encuentro estuvo precedido, además, por una incidencia en las instalaciones. Un problema con el marcador de posesión de 24 segundos obligó a retrasar el inicio aproximadamente media hora y a trasladar el partido desde el Pazo al pabellón anexo de entrenamiento.
Del 8-13 a un segundo cuarto que rompió el partido
Pese a los contratiempos, el Costa Ártabra salió a la pista con buenas sensaciones. Los jugadores de Ismael Fernández consiguieron correr, encontrar situaciones de tiro liberadas y mover el balón con fluidez.
Ese inicio permitió a los ferrolanos situarse con 8-13 a falta de cinco minutos para terminar el primer cuarto, dando continuidad al juego ofensivo mostrado en su estreno liguero.
Sin embargo, Estudiantes comenzó a encontrar respuestas y a imponer un ritmo de juego cada vez más elevado. La velocidad de las transiciones y el número de posesiones fueron aumentando, una circunstancia especialmente complicada para un Costa Ártabra que había viajado a Lugo con importantes ausencias.
El equipo ferrolano no pudo contar con Álex Rivas, Dani Fuertes, Pelayo Corujedo, Brais Romero y David González-Llanos, todos ellos lesionados.
La falta de alternativas comenzó a pasar factura y el segundo cuarto terminó por desequilibrar el encuentro. Los lucenses firmaron un parcial de 31-10 que abrió una brecha considerable en el marcador y dejó a los visitantes en una situación muy difícil para afrontar la segunda mitad.
El desgaste de una rotación corta ante un rival de máxima exigencia
La intensidad del Estudiantes obligó al Costa Ártabra a realizar un importante esfuerzo físico durante todo el encuentro.
Mario López, Jorge Aller y Álex Pita superaron los treinta minutos de juego, una carga elevada frente a un adversario que mantuvo un ritmo de posesiones muy alto.
Los números reflejan esa diferencia de intensidad. El conjunto lucense llegó a realizar 84 lanzamientos a canasta, frente a los 68 del Costa Ártabra.
Aunque los ferrolanos consiguieron aumentar su volumen de tiros respecto a la jornada anterior, su porcentaje de acierto fue inferior, lo que dificultó cualquier intento de reducir la diferencia.
El entrenador, Ismael Fernández, reconoció tras el encuentro que el equipo había estado lejos de su mejor nivel. «Sabíamos que la derrota era una posibilidad real. Llegábamos con muchas bajas y enfrente teníamos al que probablemente sea el principal favorito para ganar la liga. Eso no quita que recibir una diferencia así sea duro y que tengamos que analizar muchas cosas del partido», explicó.
El técnico tampoco quiso atribuir toda la responsabilidad del resultado a las ausencias. «No queremos utilizar las bajas como excusa, porque independientemente de quién esté disponible tenemos que competir mejor. Pero es evidente que afrontar un partido de este ritmo con una rotación tan corta condiciona mucho. Ahora toca recuperar jugadores, trabajar y volver a nuestra identidad», señaló.
Ismael Fernández pide aprender de la derrota
Más allá del marcador, el cuerpo técnico quiere aprovechar el encuentro para identificar los aspectos que debe mejorar el equipo cuando se enfrente a rivales de este nivel.
Fernández recordó que el formato de competición permite afrontar esta primera fase con una perspectiva de crecimiento, ya que sus resultados no se trasladarán a la siguiente.
«El formato de competición hace que los resultados de esta primera fase no se arrastren a la siguiente, así que tenemos que utilizar partidos como este para aprender. Ahora sabemos todavía mejor qué nos podemos encontrar ante equipos de este nivel y qué tenemos que mejorar para poder competirlos cuando llegue el momento importante», afirmó.
El objetivo inmediato será recuperar jugadores y regresar a las señas de identidad que habían permitido al Costa Ártabra comenzar la temporada con una victoria.
El filial del Obradoiro, próximo rival en Caranza
El calendario ofrecerá pronto una nueva oportunidad al conjunto ferrolano, que regresará al Pabellón Javier Gómez Noya de Caranza el próximo sábado, a las 18:00 horas, para recibir al filial del Obradoiro de Santiago.
El equipo compostelano presenta una plantilla profundamente renovada respecto a la pasada campaña, con numerosos jugadores jóvenes y presencia de integrantes del bloque que recientemente conquistó la Copa Galicia júnior.
Para el Costa Ártabra, el encuentro supondrá una ocasión para recuperar sensaciones ante su afición y comprobar su capacidad de reacción después del tropiezo en Lugo.
La prioridad estará en recuperar efectivos, mejorar la respuesta defensiva y volver a competir con la intensidad que había mostrado el equipo en su estreno liguero.
