Rueda confía en que el Gobierno autorice este año la planta de la automovilística china SAIC en Ferrol

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El presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, ha manifestado este jueves su optimismo respecto a los plazos para la implantación del gigante automovilístico chino SAIC en Ferrol. Rueda confía en que el Gobierno central conceda la autorización definitiva antes de que termine el año, un paso administrativo crucial e indispensable que depende en última instancia de Madrid y que marcará el punto de partida para la construcción de la factoría.

Durante la atención a los medios de comunicación tras inaugurar el nuevo Spain Technical Center de la firma Borgwarner en el polígono industrial de Porto do Molle, en Nigrán, el titular del Ejecutivo autonómico ha dejado claro que, al no ser una competencia autonómica, la Xunta no puede fijar «un plazo concreto» para el inicio real de la actividad en las futuras instalaciones.

Rueda ha hecho hincapié en que la multinacional asiática mantiene intacta su firme intención de arrancar la producción en suelo gallego «cuanto antes«. Sin embargo, ha recordado que el éxito de la operación responde a «un trabajo conjunto» y de ida y vuelta, en el que la Xunta está cumpliendo rigurosamente con sus atribuciones, de la misma manera que el Gobierno de España debe responder por las suyas.

Colaboración y vías ministeriales

Lejos de polemizar, el presidente gallego ha puesto en valor el clima de entendimiento y el flujo de trabajo actual, remarcando que el Ejecutivo central «lo está haciendo» bien y que ambas administraciones están «colaborando estrechamente». En este momento, los plazos de la inversión quedan supeditados a una autorización estatal que debe ser ratificada formalmente por el Consejo de Ministros.

«Seguimos trabajando constantemente, dando pasos para que esa autorización se pueda dar cuanto antes, pero no le corresponde a la Xunta de Galicia darla«, ha matizado Rueda para acotar las responsabilidades del proceso.

El mandatario autonómico ha rebajado las urgencias recordando que este perfil de proyectos industriales de gran envergadura conlleva una densa burocracia, la aportación de abundante documentación técnica y el cumplimiento de exigentes requerimientos normativos. Con todo, ha reiterado su deseo de que el visto bueno ministerial sea una realidad en los próximos meses: «Espero que esté este año, pero quien tiene que dar la autorización es quien tiene que dar un plazo más concreto», ha concluido, sentenciando positivamente que, a pesar de los ritmos de la administración, «las cosas siguen marchando».


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