
La investigación histórica desarrollada en torno al cementerio parroquial de Serantes, en Ferrol, ha permitido documentar un mínimo de 197 víctimas de la represión franquista inhumadas en este recinto entre 1936 y 1942. Ese trabajo previo da ahora paso sobre el terreno a una cata arqueológica con la que se pretende comprobar el estado de las posibles zonas de enterramiento y avanzar hacia la localización, exhumación e identificación de los restos.
Los primeros trabajos fueron presentados este martes por el presidente de la Deputación da Coruña, Valentín González Formoso; la diputada de Dereitos Civís, Sol Agra; el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidade de Santiago de Compostela, investigador principal de Histagra y director científico del CISPAC, Lourenzo Fernández Prieto; y la investigadora de Histagra responsable del estudio histórico sobre la fosa de Serantes, Lucía Santiago Sanmiguel.
La actuación se desarrolla en el marco de la colaboración entre la Deputación da Coruña y la USC y forma parte de un proyecto financiado con una subvención de 150.000 euros del Ministerio de Memoria Democrática para intervenir en fosas de Carral, Boisaca y Serantes.

La investigación histórica documenta un mínimo de 197 víctimas
Lucía Santiago explicó que la cata arqueológica que acaba de comenzar es la continuación de un amplio estudio histórico previo. Uno de sus principales objetivos fue determinar cuántas personas pudieron ser inhumadas en el cementerio ferrolano durante la represión.
Las cifras manejadas hasta ahora eran inferiores. La bibliografía estimaba entre 170 y 175 víctimas, mientras que el proyecto Nomes e Voces había contabilizado 139. La nueva investigación ha permitido elevar el mínimo documental hasta las 197 personas, con 1942 como fecha de la última víctima enterrada en Serantes localizada hasta el momento en la documentación.
El estudio también ha reconstruido las transformaciones experimentadas por el cementerio durante estas nueve décadas para tratar de establecer qué espacios de enterramiento irregular podrían permanecer íntegros, cuáles habrían sufrido alteraciones y cuáles podrían haber desaparecido.
Precisamente esa transformación del recinto constituye una de las principales dificultades. Sol Agra señaló que la intervención de Serantes es probablemente una de las más complejas debido a los numerosos movimientos realizados en el interior del cementerio y a la proximidad de los nichos.
La diputada incidió además en la importancia de la actuación tanto para las familias como para el conjunto de la sociedad. Los trabajos se prolongarán durante esta semana y la próxima con el propósito de avanzar en la recuperación de las víctimas y de sus historias.
Una excavación por estratos en un espacio muy transformado
Los trabajos arqueológicos se están realizando de manera minuciosa y por estratos. Antes de comenzar a retirar terreno, el equipo documentó también los elementos memoriales colocados a lo largo de los años por familiares en las zonas donde tradicionalmente se consideraba que podían encontrarse algunas de las víctimas.
El objetivo es que estos elementos puedan ser restituidos posteriormente tal y como se encontraban. Una vez documentada la superficie, el equipo arqueológico avanza progresivamente en profundidad en un espacio reducido y ampliamente modificado.
La primera cata permitirá comprobar si el área investigada está alterada y, en caso de localizar restos, conocer aspectos como la disposición de los cuerpos o la existencia de superposiciones. Sus resultados serán determinantes para decidir las siguientes fases y si es necesario intervenir en otros puntos del cementerio.
Según las previsiones trasladadas durante la presentación, los primeros resultados de la cata podrían conocerse a partir del 9 de septiembre, mientras que la campaña de excavación está previsto que concluya el día 11.

Antropología y genética si aparecen restos
La intervención no termina con la excavación. Si se localizan restos humanos, comenzará una fase de análisis antropológico destinada, entre otras cuestiones, a determinar la posible existencia de signos de violencia. También está contemplado el estudio genético y ya se están recogiendo muestras de referencia de familiares.
La investigación histórica continuará igualmente abierta. Los testimonios de las familias están teniendo un papel destacado, especialmente a través de la historia oral, que permite incorporar información que no aparece reflejada en la documentación escrita.
Lourenzo Fernández Prieto subrayó la complejidad de un proyecto en el que intervienen especialistas de diferentes disciplinas y recordó que, después de cerca de 90 años y de las sucesivas transformaciones de los espacios, la localización de las víctimas no siempre resulta posible.
El investigador defendió la necesidad de combinar memoria, documentación histórica, identificación, arqueología, antropología y, cuando sea posible y necesario, genética. Fernández Prieto recordó que en Galicia fueron fusiladas más de 2.000 personas hasta diciembre de 1936 como muestra de la dimensión y dificultad de las investigaciones.
Formoso reivindica una investigación «científica rigurosa»
El presidente de la Deputación, Valentín González Formoso, destacó el carácter «científico rigoroso» de los trabajos y la combinación de la investigación antropológica, histórica y arqueológica para delimitar las fosas, excavar y recuperar los restos.
Formoso defendió la necesidad de fortalecer la memoria democrática y de intentar resolver, casi nueve décadas después, las incógnitas que todavía mantienen numerosas familias sobre el destino de sus allegados. El presidente provincial destacó que se trata de una labor que debe desarrollarse de forma «calada, discreta» y respetuosa.
La actuación iniciada en Serantes persigue así trasladar al terreno las conclusiones alcanzadas durante meses de investigación documental. Los resultados de esta primera cata determinarán hasta dónde puede llegar la intervención en un cementerio profundamente transformado desde 1936 y qué posibilidades existen de recuperar e identificar a algunas de las personas represaliadas que fueron enterradas en él.