El Costa Ártabra acaricia la victoria en su estreno, pero el Maristas remonta en el último cuarto (64-73)

por
Instante de un entrenamiento del equipo femenino | Costa Ártabra

El CB Costa Ártabra Ferrol comenzó su nueva temporada en Primera División con una derrota que no refleja todo lo sucedido sobre la pista. El conjunto dirigido por Samuel Penín cayó por 64-73 ante Maristas Coruña en el Pabellón Javier Gómez Noya de Caranza, después de dominar buena parte del encuentro y entrar en el último cuarto con opciones reales de conseguir su primera victoria.

El equipo ferrolano, con una plantilla muy renovada y una importante presencia de jugadoras jóvenes, consiguió imponer durante muchos minutos el estilo que pretende desarrollar esta temporada: intensidad defensiva, velocidad en las transiciones y agresividad para recuperar balones.

Sin embargo, el desgaste acumulado y la mayor efectividad de Maristas en el tramo decisivo terminaron por inclinar la balanza hacia el conjunto visitante.

Una primera mitad de intensidad y dominio ferrolano

El estreno liguero comenzó con los nervios habituales de un equipo que todavía se encuentra en pleno proceso de construcción. Ambos conjuntos cometieron errores en sus primeras posesiones, aunque el Costa Ártabra fue encontrando progresivamente su sitio en el partido.

La defensa se convirtió en el principal argumento de las locales, que consiguieron dificultar el ataque coruñés y aprovechar las recuperaciones para correr hacia la canasta contraria. Ese planteamiento permitió a las jugadoras de Samuel Penín cerrar el primer cuarto con una ventaja de 14-11.

Lejos de conformarse, las ferrolanas mantuvieron su intensidad durante el segundo periodo. El acierto en las transiciones y el trabajo colectivo permitieron ampliar ligeramente la diferencia, con un parcial de 24-20 que llevó el marcador hasta el 38-31 al descanso.

El entrenador del Costa Ártabra valoró especialmente la capacidad de reacción de sus jugadoras después de un comienzo marcado por la tensión del debut. «Salimos con bastantes nervios y cometimos errores al principio, pero enseguida cogimos ritmo. Conseguimos correr, jugar muchas transiciones y tuvimos acierto. Sobre todo estuvimos muy enganchadas en defensa, activas y agresivas, y eso nos permitió coger ventaja», explicó Samuel Penín.

Maristas aumenta la presión y decide en los últimos diez minutos

El paso por los vestuarios modificó el desarrollo del encuentro. Maristas Coruña regresó a la pista con una mayor intensidad, mientras que el Costa Ártabra comenzó a acusar el esfuerzo realizado durante la primera mitad.

Las visitantes encontraron mejores situaciones ofensivas y consiguieron reducir diferencias, aunque las ferrolanas reaccionaron después de unos minutos complicados y evitaron que el partido cambiase definitivamente de manos. El tercer cuarto terminó con un parcial de 17-20 favorable a Maristas, pero el 55-51 mantenía al Costa Ártabra por delante a falta de diez minutos.

Fue entonces cuando llegó el momento decisivo. El conjunto coruñés comenzó a encontrar ventajas mediante el bloqueo directo, con Lucía Galán asumiendo un papel protagonista en la dirección del juego y en la generación de oportunidades para sus compañeras.

El Costa Ártabra, que había encontrado soluciones ofensivas durante buena parte del encuentro, perdió fluidez en sus ataques y comenzó a tener más dificultades para encontrar lanzamientos cómodos. Maristas aprovechó esa situación para firmar un contundente parcial de 9-22 en el último cuarto, suficiente para remontar y llevarse la victoria por 64-73.

El rebote y el desgaste físico, dos factores determinantes

Además de la diferencia de acierto en el tramo final, el encuentro dejó otro dato significativo: el dominio de Maristas en la lucha por el rebote. Las coruñesas capturaron 55 rebotes, frente a los 42 del Costa Ártabra, con una ventaja especialmente destacada en el rebote defensivo, donde se impusieron por 36-26. Esta diferencia permitió a las visitantes controlar mejor determinadas fases del encuentro y limitar las opciones de las ferrolanas de disponer de nuevas oportunidades ofensivas.

Samuel Penín reconoció que su equipo perdió intensidad después del descanso, aunque destacó la capacidad competitiva mostrada durante gran parte del partido. «Después del descanso acusamos un poco el desgaste físico y Maristas salió más metido. Pudimos recomponernos y llegamos al último cuarto todavía por delante, pero al final ellas estuvieron más acertadas. Tenemos muchas cosas que pulir, pero el cambio en la dinámica del equipo ha sido muy grande», señaló.

Samuel Penín destaca el cambio de mentalidad del equipo

Pese a comenzar la competición con una derrota, el entrenador considera que el encuentro ofrece motivos para confiar en la evolución de una plantilla que ha experimentado numerosos cambios durante el verano.

Penín quiere que sus jugadoras mantengan la intensidad defensiva mostrada durante los primeros treinta minutos, pero también reconoce que será necesario mejorar el juego colectivo en ataque. «Me quedo con que estuvimos agresivas, muy metidas en el partido y compitiendo. Esa es la línea que tenemos que mantener. Todavía tenemos que mejorar nuestra fluidez ofensiva, abusar menos del bote y jugar de forma más directa y colectiva, pero jugando con esta intensidad los resultados acabarán llegando», afirmó.

El primer compromiso oficial deja así al Costa Ártabra sin premio en el marcador, pero con una referencia clara sobre la que seguir trabajando. Las ferrolanas demostraron que pueden competir ante un rival exigente, aunque deberán ganar regularidad durante los cuarenta minutos para transformar esas buenas sensaciones en victorias.

Con una de las plantillas más jóvenes de la categoría, el equipo de Samuel Penín afronta ahora el reto de consolidar su propuesta de juego y seguir creciendo a medida que avance la temporada.

También te puede interesar