Más de un centenar de asistentes reflexionan en Ferrol sobre el envejecimiento, la dignidad y la ética del cuidado

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Jornada sobre el envejecimiento | Sergas

El Área Sanitaria de Ferrol celebró el pasado viernes, 30 de octubre, una jornada dedicada a reflexionar sobre el envejecimiento y los cuidados desde una perspectiva ética, con la participación de más de un centenar de asistentes.

El encuentro, organizado por el Comité de Ética Asistencial, tuvo lugar en el salón de actos del Hospital Naval del Complexo Hospitalario Universitario de Ferrol (CHUF) y reunió a profesionales y personas interesadas en los desafíos que plantea el progresivo envejecimiento de la población.

La actividad, titulada «Vellez como proxecto común: ética do coidado e responsabilidade colectiva», constituyó la segunda jornada específica de bioética promovida por el comité.

Su objetivo fue abrir un espacio de reflexión sobre las prácticas asistenciales y la responsabilidad compartida en el cuidado de las personas mayores, más allá de los enfoques centrados exclusivamente en la atención sanitaria.

El envejecimiento como un desafío colectivo

Los organizadores partieron de la consideración del envejecimiento demográfico como uno de los principales retos sociales, sanitarios y éticos del siglo XXI. Este fenómeno, señalaron, obliga a revisar la manera en que la sociedad entiende la vejez, la dependencia y los cuidados.

La jornada planteó la necesidad de complementar los principios tradicionales de la bioética —autonomía, beneficencia, no maleficencia y justicia— con una perspectiva que tenga más en cuenta las relaciones personales y las situaciones de vulnerabilidad. En este sentido, la denominada ética del cuidado propone reconocer la interdependencia entre las personas y entender los cuidados como una responsabilidad que debe implicar al conjunto de la sociedad.

Los participantes defendieron la importancia de superar la idea de que atender a las personas mayores constituye únicamente una obligación familiar o individual. También abordaron la necesidad de desarrollar modelos de atención que respeten las decisiones, las preferencias y las circunstancias particulares de cada persona.

La lucha contra el edadismo y la soledad no deseada

Uno de los principales asuntos tratados fue el edadismo, término utilizado para describir la discriminación y los prejuicios asociados a la edad. Durante las intervenciones se advirtió de que estas actitudes pueden condicionar la atención sanitaria y limitar la autonomía de las personas mayores.

Los ponentes insistieron en que la edad cronológica no debe utilizarse como único criterio para valorar el estado de salud o las necesidades asistenciales de un paciente. «A vellez non é unha enfermidade e non debe ser un dato que condicione a asistencia», señalaron durante la jornada.

En este contexto, se destacó la diferencia entre la edad cronológica y la edad funcional, recordando que las capacidades y necesidades de cada persona pueden variar considerablemente.

También se abordó la soledad no deseada, especialmente entre las mujeres mayores, y la importancia de impulsar políticas públicas, iniciativas educativas y actividades intergeneracionales para combatir la discriminación por edad.

«A persoa maior é unha especialista da vida»

Las siete personas que protagonizaron las principales conferencias y ponencias coincidieron en situar a las personas mayores en el centro de la atención y de las decisiones que afectan a sus vidas.

Una de las ideas destacadas fue la necesidad de reconocer su experiencia y conocimientos. «A persoa maior é unha especialista da vida», recordaron los participantes, reivindicando una visión del envejecimiento alejada de los estereotipos.

Los especialistas también insistieron en la importancia del lenguaje utilizado durante la asistencia sanitaria y del trato personal que reciben los pacientes. En este sentido, defendieron la necesidad de evitar la infantilización de las personas mayores y de adaptar la comunicación a sus circunstancias sin menoscabar su autonomía. Otra de las reflexiones estuvo relacionada con la denominada «escoita vulnerable», entendida como la disposición a escuchar a otra persona con una actitud abierta y con capacidad para reconsiderar las propias ideas.

Los participantes recordaron que escuchar no consiste únicamente en recibir información, sino también en reconocer las necesidades y decisiones de quien recibe los cuidados.

«Non ser escoitado é ser abandonado», fue otra de las afirmaciones que marcaron las intervenciones, en las que se subrayó la relación entre la escucha, el respeto y la dignidad.

Una jornada interdisciplinar con debates y participación del público

La actividad se desarrolló de forma presencial durante toda la jornada y combinó conferencias, ponencias y espacios de debate. La programación de la mañana incluyó una conferencia inaugural y dos intervenciones especializadas sobre ética, autonomía personal y discriminación por edad. Cada exposición estuvo acompañada de un turno de debate con los asistentes. Por la tarde se celebraron una mesa redonda y una nueva ponencia, seguidas de actividades de participación y reflexión colectiva.

El encuentro estuvo concebido como un espacio interdisciplinar en el que abordar el envejecimiento desde diferentes perspectivas, incluyendo la sanitaria, social, ética y filosófica, así como la experiencia de las personas mayores y sus cuidadores.

El arte como reflexión sobre la vejez

La jornada concluyó con una aproximación artística al envejecimiento. Durante esta última parte se repasaron obras de pintores que representaron la vejez, así como trayectorias de artistas que continuaron desarrollando su actividad creativa a edades avanzadas.

Esta perspectiva permitió incorporar al debate una visión del envejecimiento vinculada a la experiencia, la creatividad y la capacidad de seguir aportando a la sociedad.

Desde el Comité de Ética Asistencial del Área Sanitaria de Ferrol se planteó la necesidad de trasladar las reflexiones del encuentro a la práctica cotidiana, identificando buenas prácticas y promoviendo cambios concretos en los modelos de atención y cuidado.

La jornada concluyó con una idea compartida por los participantes: envejecer no debe entenderse únicamente como un proceso de pérdida de capacidades, sino como una etapa de la vida en la que deben preservarse la autonomía, la dignidad y el derecho a recibir una atención individualizada.

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