
Niko Sánchez | Hasta hace apenas unos meses, Iván Dobarro desarrollaba su actividad profesional como abogado lejos del foco político. Una conversación surgida durante una visita a FITUR acabó abriendo una puerta que inicialmente no tenía intención de cruzar y que, tras pensarlo con su entorno, decidió aceptar.
Ahora, como candidato del PP a la Alcaldía de Valdoviño, Dobarro comienza a perfilar las líneas de un proyecto con el que pretende disputar el gobierno municipal en las próximas elecciones. En esta entrevista con El Departamental habla de cómo se produjo su entrada en política, analiza la situación del municipio y aborda cuestiones como el PXOM, el suelo industrial, el turismo, el Museo del Surf, las Carrilanas o las retribuciones de los cargos políticos.
— Iván, para empezar por el principio, ¿quién es Iván Dobarro?
Soy de Valdoviño, nací y crecí aquí y aquí sigo viviendo. Soy abogado y tengo mi propio despacho, así que tanto mi vida personal como profesional están muy vinculadas al municipio.
Además de mi carrera en la abogacía, también estoy vinculado a la gestión de la empresa familiar. Me considero una persona cercana y tranquila, y llevo toda mi vida vinculada a Valdoviño. Conozco el pueblo, su evolución y a mucha de su gente, también por mi profesión.
— ¿Y cómo llega Iván Dobarro a la política? Hasta ahora habías desarrollado tu carrera profesional como abogado y no eras una persona vinculada públicamente a la política. ¿Qué ocurre para que decidas dar ese paso?
La verdad es que entrar en política no estaba entre mis planes. Surgió de una manera bastante inesperada, durante una visita a FITUR. Allí tuve ocasión de compartir tiempo y conversaciones con algunos dirigentes del Partido Popular y, en distintos momentos y de manera independiente, varios de ellos me preguntaron qué opinión tenía sobre la situación política de Valdoviño.
Al principio lo tomé simplemente como una conversación. Pero cuando la misma pregunta se repitió en distintas ocasiones, entendí que podía haber algo más detrás. Días después volvieron a ponerse en contacto conmigo y me plantearon la posibilidad de dar el paso.
Mi primera respuesta fue que no. No era algo que tuviera previsto y, lógicamente, antes de tomar una decisión necesitaba hablarlo con mi entorno y pensarlo con calma. Después de hacerlo, y una vez pasado ese primer vértigo, entendí que podía ser una oportunidad para intentar aportar y vivir una experiencia nueva. Y decidí aceptar el reto.
— Entonces, cuando te preguntaron qué opinión tenías sobre cómo se estaban haciendo las cosas en Valdoviño, ¿qué les dijiste? Porque entiendo que, si después de escucharte volvieron a llamarte para proponerte que dieras el paso, no sería precisamente para que les dijeras que todo estaba funcionando de maravilla…
Creo que las cosas no salieron todo lo bien que deberían haber salido. Y también creo que hay que hacer autocrítica. Seguramente no tuvimos todo el apoyo que necesitábamos, pero eso no puede servir como excusa. Siempre hay cosas que uno podría haber hecho mejor y de las que se puede aprender.
Ahora bien, también creo que hay una responsabilidad clara en quien lleva ya tres legislaturas gobernando Valdoviño. Hay decisiones que no se han tomado, problemas que siguen ahí y cuestiones que deberían haberse afrontado de otra manera. Y, bueno, después de tres legislaturas de un gobierno de izquierdas, podríamos decir aquello de que llevan demasiado tiempo sin dar una a derechas. —risas—
— Cuando dices que hay decisiones que no se han tomado y problemas que siguen ahí, ¿a qué te refieres concretamente?
Hay cuestiones importantes que siguen pendientes. Por ejemplo, llevamos años sin conseguir sacar adelante el nuevo Plan Xeral de Ordenación Municipal, algo fundamental para que Valdoviño pueda crecer y desarrollarse con seguridad. También está la gestión del suelo industrial: a día de hoy seguimos sin tener un parque empresarial que permita atraer actividad y generar nuevas oportunidades.
Y después hay proyectos que llevan años apareciendo en el horizonte y que siguen sin convertirse en una realidad, como ese gran complejo deportivo del que se viene hablando desde hace tanto tiempo. O el Museo del Surf, que supuso una inversión importante para el Concello y que, desde mi punto de vista, debería estar teniendo mucha más utilidad y aprovechamiento del que está teniendo.
Son ejemplos concretos, pero hay más cuestiones que creo que deberían haberse afrontado de otra manera y, sobre todo, con transparencia, porque creo que esa ha sido una de las grandes carencias durante estos años. Entre otras muchas cosas.

— Has hablado del Museo del Surf y del aprovechamiento que se le puede sacar. ¿Crees que Valdoviño está apostando demasiado por el surf y está dejando de lado otras posibilidades?
Yo creo que el surf es un activo muy importante para Valdoviño y que debemos seguir apostando por él. El Pantín Classic es un evento que tiene una repercusión enorme y que forma parte de la identidad del municipio. Pero una cosa no quita la otra. Un concello como Valdoviño no puede poner todos los huevos en la misma cesta.
Tenemos otros eventos y otras iniciativas que también forman parte de nuestra identidad y que hay que cuidar. Ahí tenemos el ejemplo de las Carrilanas, que después de 28 años parece que están en riesgo de desaparecer por la falta de ayuda por parte del Concello. No creo que sea una buena noticia que mientras apostamos por unas cosas dejemos que otras que llevan décadas funcionando se pierdan.
Y con el turismo ocurre algo parecido. Si hablamos de apostar por el turismo, tenemos que ser capaces también de conservar y mejorar los recursos que ya tenemos. No podemos perder concesiones o actividades que son importantes para el municipio y después hablar únicamente de nuevas inversiones.
Creo que el objetivo tiene que ser mejorar la calidad de nuestro turismo, diversificar la oferta y aprovechar todo lo que Valdoviño puede ofrecer. El surf tiene que estar ahí, por supuesto, pero no puede ser lo único.
— Vamos a cambiar un poco de tercio. Por el Concello circula el rumor de que el actual alcalde podría no encabezar la candidatura del PSOE en las próximas municipales. ¿Tú has oído algo? Y, si finalmente fuese así, ¿crees que ese cambio te favorecería a ti?
Sí, he oído ese comentario, pero no tengo ninguna información que me permita decir que vaya a ser así. Eso tendrá que decidirlo el propio Partido Socialista y, en último término, el alcalde.
¿Si me favorecería? Yo no planteo mi candidatura en función de quién esté enfrente. Creo que tenemos que centrarnos en nuestro proyecto y en lo que queremos hacer por Valdoviño. Si hay un cambio en el PSOE, será una decisión legítima de su partido y habrá que respetarla.
Otra cosa es que, después de doce años al frente del Concello, con muchos proyectos importantes todavía pendientes, pueda ser comprensible que se planteen una nueva etapa. Pero eso ya es una decisión que les corresponde a ellos.
Nosotros no estamos esperando a que cambie el candidato de otro partido para decidir qué queremos hacer. Tenemos claro que hay cosas que se pueden hacer de otra manera y queremos explicar cómo.
— Hay otro asunto que siempre genera polémica: el sueldo del alcalde. En un municipio como Valdoviño, que no es precisamente de los grandes de Galicia, la retribución del alcalde está entre las más altas. Si te toca gobernar, ¿qué harías con el sueldo de la Alcaldía y con las dedicaciones exclusivas del Concello?
Evidentemente, habría que revisarlo. Creo que está bastante descompensado para un municipio como Valdoviño y no creo que tenga sentido mantenerlo tal y como está.
También habrá que analizar las dedicaciones exclusivas y la estructura política del Concello. No se trata de hacer demagogia con los sueldos, sino de tener claro cuál es la realidad económica del municipio y actuar en consecuencia.
Creo que un concello como Valdoviño no se puede permitir determinados gastos en políticos, ni tampoco creo que deba hacerlo. Hay otras prioridades y creo que los recursos públicos tienen que estar donde realmente hacen falta.
Si me corresponde gobernar, será una de las cuestiones que revisaremos desde el principio.
— Y vamos a terminar con una de esas preguntas que siempre se hacen a un candidato cuando llegan las elecciones: ¿tienes ya algún proyecto estrella para Valdoviño?
Sí, tenemos ideas y hay cuestiones que para nosotros son prioritarias. Una de ellas es resolver de una vez el problema del planeamiento urbanístico, porque mientras no tengamos ese asunto encauzado es muy difícil que el municipio pueda avanzar como debería. Y, ligado a eso, está el suelo industrial y la necesidad de impulsar la creación de un parque empresarial que permita generar actividad y oportunidades.
Pero también quiero dejar una cosa muy clara: si algún día nos toca gobernar, no queremos hacerlo desde un despacho decidiendo qué necesita Valdoviño sin escuchar antes a sus vecinos. Queremos que el Concello esté mucho más pegado a la realidad del día a día y que buena parte de las decisiones se tomen escuchando cuáles son sus necesidades y sus prioridades.
¿Que habrá un gran proyecto? Por supuesto que lo habrá. Pero creo que es pronto para contarlo todo y, además, tampoco vamos a enseñar todas las cartas antes de tiempo. —risas— Habrá que dejar alguna sorpresa para cuando toque.
Al final, más que tener un único proyecto estrella, lo importante es tener un proyecto de municipio y hacerlo contando con la gente. Y eso sí que me gustaría que fuese una diferencia importante en nuestra manera de gobernar.
