
La iglesia de San Miguel de Aviño fue el escenario elegido para presentar una publicación nacida precisamente del deseo de conservar su historia y, con ella, una parte de la memoria de la parroquia. Manuel González Gutiérrez presentó su última obra, «La antigua feligresía de San Miguel de Aviño», después de cinco años de investigación.
El encuentro se celebró el pasado viernes con la presencia de numerosos vecinos de la parroquia, a los que el autor entregó uno de los ejemplares como muestra de agradecimiento por su colaboración en el proceso de documentación.
La publicación pretende contribuir a conservar la historia del lugar en la memoria colectiva y, al mismo tiempo, llamar la atención sobre la importancia de preservar el patrimonio religioso como uno de los elementos identitarios de Aviño.
Para completar el trabajo, González Gutiérrez realizó durante cinco años numerosos desplazamientos a archivos y consultó cientos de publicaciones, además de contar con la colaboración de vecinos que aportaron fotografías históricas que finalmente fueron incorporadas al libro.
Una investigación que comenzó tras una intervención en la iglesia
El origen de la obra se encuentra en un episodio ocurrido en septiembre de 2021. Según explicó el propio autor durante la presentación, una intervención realizada con maquinaria en el interior de la iglesia afectó al suelo del templo, donde habían recibido sepultura más de un centenar de vecinos de la parroquia, entre ellos sus propios tatarabuelos.
González Gutiérrez consideró aquella actuación un ataque al patrimonio del templo y puso los hechos en conocimiento de la Dirección Xeral de Patrimonio de la Xunta y del Concello de Valdoviño.
Según recoge la información municipal, tras recibir el aviso el Ayuntamiento paralizó la intervención para evitar que continuasen los trabajos.
Ese episodio llevó al autor a comenzar una investigación que se prolongaría durante los siguientes cinco años y que acabaría convirtiéndose en «La antigua feligresía de San Miguel de Aviño».
El escritor agradeció durante la presentación el respaldo recibido por parte de su familia y la colaboración de los vecinos que pusieron a su disposición imágenes y documentación de valor histórico.
De la iglesia a la memoria de toda la parroquia
Aunque el templo de San Miguel ocupa un lugar central, la publicación trasciende su historia para convertirse también en una crónica de Aviño y de su pasado más reciente.
Entre los episodios recuperados aparece la etapa en la que Aviño ejerció la capitalidad municipal en 1863, cuando la casa consistorial fue trasladada desde San Bartolo.
El libro recorre igualmente las costumbres, celebraciones, lugares y diferentes aspectos de la vida cotidiana que han ido configurando la identidad de la parroquia.
La presentación en la propia iglesia cerró así un proceso de investigación de cinco años con el que Manuel González Gutiérrez busca dejar por escrito una parte de la historia local y evitar que testimonios, imágenes y recuerdos vinculados a San Miguel de Aviño desaparezcan con el paso de las generaciones.
