
En Madrid se ha confirmado el fallecimiento, a los 91 años de edad, del Capitán de Navío del Cuerpo General de la Armada (r) Abel Romero de Pazos. Un respetado oficial superior que dedicó su vida profesional al servicio de España en la Armada.
Nacido en el seno de una familia de profunda tradición marinera vinculada a Ferrol, ingresó en la Escuela Naval Militar a mediados del siglo XX. perteneciendo a la 359 promoción , compañero de Rey Juan Carlos, y de otros ferrolanos como Nicolás Lapique, Guillermo Romero, Carlos Sánchez de Toca y Luis Cebreiro
A lo largo de su dilatada carrera en el Cuerpo General (Escala Superior), desempeñó importantes responsabilidades operativas y de gestión. Entre sus destinos más destacados, sirvió como Segundo Comandante del destructor Roger de Lauria (D-42) durante la década de 1970 y, como Comandante del Cuartel de Instrucción de Ferrol. En sus últimos años en activo a principios de los noventa, ejerció una notable labor en Madrid dentro de la Dirección de Enseñanza Naval y como presidente de tribunales de oposiciones militares del Ministerio de Defensa. Era un asiduo veraneante a la playa de Cabanas
Por su intachable hoja de servicios, disciplina y años de abnegada dedicación a las Fuerzas Armadas, fue merecedor de altas distinciones militares, entre las que destacan la Placa, Encomienda y Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, destinadas a premiar la constancia militar y una conducta ejemplar en los oficiales de la Armada.
Su legado y amor por la profesión continúan vivos en su propia familia, especialmente a través de su hijo, el también Capitán de Navío Abel Romero Junquera.
La pérdida de Abel Romero deja un profundo vacío.
La capilla ardiente se encuentra instalada en el Tanatorio Norte, en la calle Valdegovia 8, Madrid. A las 21.00 horas de este viernes sus restos mortales serán incinerados en la intimidad familiar.
Desde El Departamental enviamos nuestro más profundo pesar a su esposa, María del Carmen Junquera Botas; sus hijos, María del Carmen, Abel, Beatriz y Mario; sus hijas políticas, Cristina e Inmaculada; sus nietos, Cristina, María, Cristina, Jorge, Carlos, Beatriz y Carolina, así como al resto de sus allegados, rogando una oración por el eterno descanso de su alma.
